Vergüenza Ajena

El cierre de año fue acorde a su desarrollo. Los concejales oficialistas no quisieron desentonar con el rumbo del país y faltaron a la última sesión del año haciendo un bochorno.

Las lágrimas en los ojos de los miembros de la Comisión Directiva del Club Martín Pescador son una mancha más de la política. De la mala política. De esa que Cambiemos dice que vino a erradicar. Sin embargo, anoche pensaron con la cabecita de la grieta, se ocuparon de la chiquita, no pudieron ver más allá de su disputa con el peronismo. Y en esta batalla de intereses, siempre, siempre, pierde la gente. Las esquirlas van mucho más allá del Club Martín Pescador.  

Cronología del bochorno

– Desde hace dos años, la Comisión Directiva del Club Martín Pescador viene tramitando el permiso de escrituración de los terrenos cedidos hace más de cuarenta años a la Institución. Los han paseado por todas las secretarías, hasta que les prometieron que anoche se lo iban a aprobar. 

– El intendente Bogdan sacó hace un mes a Silvio Carballo (heredado de la gestión Erro) de la Contaduría Municipal por Decreto, y puso a la socia de Ipoutcha a controlar a Ipoutcha. Entre otras cosas, la nueva funcionaria firmó el Presupuesto 2019 que, por primera vez en esta gestión, fue aprobado a libro cerrado y sin acompañamiento de la oposición. 

– El intendente Bogdan envió al Concejo Deliberante el pedido de remoción del Silvio Carballo. 

– Ipoutcha trasladó a la segunda de Carballo, Analía Reynoso, de larga carrera administrativa en Hacienda, y la alejó del control de las cuentas municipales. Actualmente, se desempeña en Dicsa. 

– Mientras tanto, trasladaron a Carballo a la secretaría de la Escuela de Música, y planean remover a la actual secretaria, Adriana González, que tiene horas del CGE y es una de las responsables, acompañando la intachable gestión de Juan Martín Caraballo y el trabajo ejemplar de los docentes, de que este año hayan egresado los primeros alumnos de la EMMIM. 

– Concejales de ambos bloques se comprometieron esta semana, ante los miembros del Club Martín Pescador, que anoche iban a aprobar el permiso de escrituración. Por tal motivo, socios de más de setenta años se trasladaron al Concejo para presenciar lo que prometía ser un sueño cumplido. 

– El concejal Agustín Turinetto se fue de vacaciones y el vice intendente Mauricio Balbuena sacó licencia por enfermedad. 

– Como Cambiemos no reunía los votos suficientes para remover a Silvio Carballo, decidió no asistir a la sesión del Concejo Deliberante. El único tema que les interesaba no iba a tener el resultado esperado y decidieron coronar una seguidilla de desprolijidades con un final artístico. 



Deberían tener vergüenza

La verdad que lo de anoche fue un papelón. Los concejales son los representantes del pueblo de Gualeguay. Ni representan a Bogdan, ni a Ipoutcha, ni a Bordet, ni a Cristina, ni a Macri. De hecho, ninguno de los anteriormente nombrados les paga el sueldo. Su remuneración, que es muy superior al sueldo de un docente, un enfermero, un policía, un empleado municipal, sale de los impuestos de los vecinos de Gualeguay. A ellos se deben. Anoche tenían la posibilidad de darles una buena noticia a los miembros de la Comisión Directiva del Club Martín Pescador. Muchos de ellos, son votantes de Cambiemos. Pero los clubes tienen eso, conviven peronistas, radicales y comunistas, poniendo los intereses sociales por encima de los políticos y los personales. Eso que a ustedes les faltó ayer. Podían cerrar el año con una buena noticia. Justo este año en el que los funcionarios (Cambiemos a nivel nacional y el peronismo a nivel provincial) les dieron tantas malas noticias a los entrerrianos. Sube todo, la gente pierde su trabajo, los aumentos de sueldo no alcanzan a cubrir los tarifazos, los vecinos revuelven tachos de basura buscando comida. Y ustedes hacen semejante papelón. Porque si leen la Ley 10.027, 10.082 del Régimen Municipal, entre los artículos 85, 86 y 87, tal vez encontraban un motivo entre ustedes y el Ejecutivo para dar prórroga a las sesiones y quedaban bien con todos. Con sus jefes políticos para remover a Carballo y con los socios del Club Martín Pescador. Pero ni siquiera conocen su propio reglamento. Lo único que pensaron es que no les daban los porotos para ganarle al peronismo. Así estamos. 

Aunque resulte absurdo explicarlo, esto no es una cuestión personal, yo los seguiré tratando a todos los funcionarios con el mismo respeto con el que los traté después de escribir la nota sobre “Palito” Ortega. “Con la verdad, ni ofendo ni temo”, dijo José de Vasconcelos. En fin, felices vacaciones, espero que vuelvan con la cabeza bien despejada para pensar un poco más lejos que sus propias narices.