Un año sin Micaela García: Capítulo 5

A un año del femicidio de Micaela García en nuestra ciudad, GualeguayHoy te propone repensar los momentos más significativos del hecho que marcó un antes y un después en nuestra sociedad. Para que no haya más Micaelas #NiUnaMenos

5- Las dos caras de Gualeguay

Es innegable que la desaparición de Micaela movilizó a toda la ciudad. No se hablaba de otra cosa en Gualeguay que no fuera de esa chica que nos habían arrebatado de nuestras propias narices. Nos habían sacudido la modorra pueblerina y estábamos en medio de un horror al cual nos tiene acostumbrados la televisión con sus noticias policiales de las grandes ciudades. Y así como este Caso nos permitió ver en gran escala lo mejor de nosotros, también desnudó nuestro rostro más oscuro. Sobre esto reflexiona este capítulo.

Definitivamente, lo peor que puso sobre la mesa este caso fue el “chisme”. Ya se ha escrito en este sitio sobre el placer enfermizo que genera a algunos vecinos la posibilidad de meterse en la intimidad de los demás. Los detalles más aberrantes circulaban en las redes sociales en forma irresponsable. En medio de la búsqueda, hubo personas que se divirtieron haciendo aparecer falsas prendas, falsos cuerpos, falsas pistas. Y no lo dejaron para el ámbito de un chiste interno. Lo desparramaron por el Whatsapp y por cuanto medio pudieron. Vaya uno a saber qué habrán pensado estos “bromistas” desalmados, que no se pusieron ni un segundo en el lugar de una familia que buscaba a su hija con desesperación. Ojalá alguno de ellos haya podido reflexionar, tras conocerse el lamentable desenlace.

Dentro de las autoridades, hubo también ciertas actitudes reprochables. Algunos se borraron, desaparecieron por verse superados por la magnitud del acontecimiento. Lamentable. El pueblo los eligió para las buenas y para las malas. Otros vieron fantasmas políticos por la militancia de Micaela. Error. También estuvieron los que quisieron aprovechar políticamente el acontecimiento. Condenable. Después hubo funcionarios que ante la presencia de medios nacionales se vieron obnubilados por los flashes y adquirieron una actitud de vedetismo impropia para el hecho que se estaba desarrollando. Triste. Y por último, no olvidamos que hubo empresas que no brindaron sus filmaciones para colaborar con la búsqueda. Sin justificación.

Cuando trabajaron en conjunto, con el objetivo bien claro, se vio lo mejor de los funcionarios, las autoridades y las fuerzas vivas de Gualeguay. Entramos en el terreno de lo destacable. Así como hubo quienes pensaban en réditos políticos, hubo miembros del Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial, de la Policía, de los Bomberos, y demás entidades, que trabajaban sin horario, sin importar los costos ni el cansancio. Sin preguntar dónde hay que ir, ni a qué hora, ni nada. La presión mediática era muy grande, pero el sacrificio se hizo y hay que reconocer ese trabajo, tal cual lo hizo la propia familia de Micaela. Recuerdo que cuando salieron a dar la noticia de que habían reconocido el cuerpo, todos lloraban. Lloraban los padres, los familiares y amigos, lloraban los funcionarios, y hasta los periodistas.

Finalmente, es el turno de la gente. El pueblo de Gualeguay mostró su cara más solidaria, su trillada pero no menos importante “cordialidad”, en muchas ocasiones. Me tocó ver camionetas que bajaban comida para los familiares, compañeros y amigos que acampaban en Plaza Constitución. Los vecinos abrieron las puertas de sus casas de par en par, pusieron sus vehículos, sus cámaras, su tiempo, su conocimiento de ciertas zonas, su tiempo para volantear, pegar carteles, recorrer. Más allá del dolor por el resultado final, hay que destacar que hubo un esfuerzo colectivo por encontrar a Micaela con vida. Conocido el desenlace, fue imponente la masividad de la marcha reclamando Justicia. Así como el país hizo su duelo especial en el “Abrazo a Micaela”, el pueblo de Gualeguay, de alguna manera, lo hizo en esa masiva movilización, que desbordó por completo la Plaza y no registró ni un solo incidente. Digno de elogiar y recordar.

Si no vemos las dos caras de Gualeguay, corremos el riesgo de ser demasiado condescendientes o demasiado incomprensivos. Gualeguay no escapa a la complejidad de los procesos sociales, y conviven los ciudadanos que nos hacen avergonzar con los que nos hacen enorgullecer. Afortunadamente, en el Caso Micaela, se impuso lo mejor de Gualeguay, a pesar del final que ninguno de nosotros quería. Lo importante es que todo queda registrado en la Memoria Colectiva. Aunque algunos prefieran el olvido.

Para que no haya más Micaelas #NiUnaMenos

Por Santiago Joaquín García, para Gualeguay Hoy.