Un año sin Micaela García: Capítulo 4

A un año del femicidio de Micaela García en nuestra ciudad, GualeguayHoy te propone repensar los momentos más significativos del hecho que marcó un antes y un después en nuestra sociedad. Para que no haya más Micaelas #NiUnaMenos

4- El Juez Carlos Rossi y la justicia en minúsculas

Es imposible hablar de este caso sin posar los ojos sobre el Juez de Ejecución de Penas de Gualeguaychú, Carlos Rossi. Apenas conocido el desenlace que tuvo la vida de Micaela, las miradas se posaron sobre él. Porque ya hemos dicho que Sebastián Wagner es el producto de una sociedad patriarcal, machista y contemplativa con el abuso, y que no se trata de un ser excepcional que nos tocó en desgracia por estas tierras. En el mismo sentido, hay que decir que fue Rossi quien tomó la decisión de liberar a un violador serial, desatendiendo no sólo los informes del servicio penitenciario, sino también su posterior seguimiento. Y continuando con la relación, hay que decir que este Juez de Ejecución de Penas de Gualeguaychú, no es una falla dentro del Poder Judicial. Así como Wagner es producto de una sociedad que atrasa, Rossi es parte de una justicia, en minúsculas bien chiquitas, que “sólo muerde a los que andan descalzos” … y a las mujeres.

Hace un año, apenas conocido el triste final, el senador por el Departamento Gualeguaychú, Nicolás Mattiauda, presentó una denuncia por mal desempeño en el ejercicio de sus funciones, en el tristemente célebre expediente 1456, que le dio la libertad a Sebastián Wagner. Doce meses, y millones de lágrimas y angustias atragantadas después, su novio y sus compañeros de militancia, comenzaron una campaña esta semana para acelerar su destitución. ¿Por qué se demora tanto este proceso? Porque la defensa de Rossi presenta permanentes recusaciones a los miembros del jurado que “obligan” a retrasar el Proceso. Como el propio Mattiauda señaló, detrás de todo esto está la Corporación Judicial, que no quiere dar explicaciones ante la sociedad, ni mucho menos ante la Política. Se trata de una disputa de poderes e intereses, en la que el pueblo no tiene nada para ganar.

Cuando un trabajador comete una falta grave en su puesto de trabajo, las empresas tienen la potestad de prescindir de sus servicios. Si un legislador incumple sus funciones, el resto de los miembros pueden impulsar su remoción, y la sociedad tiene el derecho de no volver a elegirlo nunca más. Lo mismo pasa con los que cumplen funciones en el Poder Ejecutivo. Además de los mecanismos administrativos, el pueblo tiene el derecho a elegir otros representantes en la próxima elección. En el caso de la justicia, en minúsculas, por supuesto, casi nadie da explicaciones. Llegó la hora de que respondan por sus actos. La sociedad lo pide, es el único camino hacia una Justicia de verdad.

Compartimos un extracto del fallo de Rossi, en el que el Fiscal General Dr. Lisandro Beherán se opone a la liberación de Sebastián Wagner: Expresa el Sr. Fiscal que “…con todos estos elementos, en definitiva, que la incorporación del penado a una etapa final del régimen progresivo de la pena (la de menores restricciones) no es procedente por no reunir las condiciones necesarias para pronosticar una adecuada reinserción social.” Por ello, dictamina que no debe hacerse lugar, por el momento, a la libertad condicional de WAGNER, en función de lo normado por los arts. 13 del Código Penal y 28 de la Ley Nº 24.660.

Entre las defensas ensayadas por el mismo Rossi y por sus amigos del Poder Judicial, hay dos argumentos centrales. A) Que cumplió la Ley, porque la Ley le permite liberar a un violador serial, aunque tenga informes desfavorables; y B) Que no se puede hacer futurología y saber que un liberado va a cometer un delito. Ante estas afirmaciones vamos a dejar un par de reflexiones.

En primer lugar, la Ley no es una letra muerta ni un mandamiento divino y se puede interpretar. Por tal motivo, un ladrón de manzanas está preso en una comisaría sin condena, y un ladrón de guante blanco, incluso con alguna condena encima, puede hasta ejercer cargos públicos. Así de flexible es la interpretación de la Ley, que, generalmente, se interpreta en contra de los intereses de los que no pueden reclamar nada por falta de recursos. Por otra parte, el índice de reincidencia de los violadores es un dato científico, accesible para cualquiera. No hace falta ser astrólogo para saber que un violador sin control es como un arma cargada. El problema de fondo es que la mujer tampoco es tan importante ante la Ley. Cuando se pide aborto legal para que las mujeres pobres no mueran también se está discutiendo esto. Y en ese debate que se está llevando adelante, también estará presente para muchas de sus compañeras, el legado de Micaela.

Para que no haya más Micaelas #NiUnaMenos

Por Santiago Joaquín García, para Gualeguay Hoy.