Un año sin Micaela García: Capítulo 3

A un año del femicidio de Micaela García en nuestra ciudad, GualeguayHoy te propone repensar los momentos más significativos del hecho que marcó un antes y un después en nuestra sociedad. Para que no haya más Micaelas #NiUnaMenos

3- El abrazo a Micaela en Concepción del Uruguay

Se cumple también un año del “Abrazo a Micaela García”, la forma que eligieron su familia y sus compañeros para despedirla. Tuve el privilegio de presenciarlo, y digo privilegio porque fue sin lugar a dudas uno de los hechos más singulares que voy a experimentar en mi oficio como periodista. No hay nada más lejano a un funeral que lo que sucedió el en el CEF N°3 “Hugo La Nasa” de Concepción del Uruguay. Trataré de hacer una crónica que sostenga dicha afirmación y que pueda dar cuenta de todo lo que no se pudo ver por televisión.

La decisión fue sencilla. Puse mi auto particular, y la gerencia del diario El Debate Pregón accedió a pagar la nafta porque entendimos que el hecho lo ameritaba. No hubo muchos periodistas de Gualeguay en el acontecimiento, que desde la convocatoria resultaba novedoso, pero no era posible imaginarse lo que se iba a vivir en aquella jornada. Personalmente, contaba con la ventaja de conocer la ciudad y de tener muchos periodistas amigos allá que me fueron anticipando que la magnitud del evento superaba las expectativas.

Desde la elección misma del lugar, hay todo un mensaje. Un estadio cerrado para practicar deportes no es el espacio común de un velorio, pero hay que recordar que la búsqueda de Micaela había impactado en toda la sociedad argentina, y su lamentable desenlace también. A medida que me iba acercando, caminando por el Bulevar Irigoyen de la “Histórica”, comprendí que la masividad del evento era inusitada. Colectivos, pancartas, remeras de distintas agrupaciones políticas, familias enteras caminando hacia el CEF que lucía cubierto de banderas en todo el pasillo de entrada. El cuadro asombraba a cualquiera.

Cuando ingresé en el estadio cubierto donde estaban los padres de Micaela y la gente se acercaba a saludarlos, mi asombro fue aún mayor. Era tanta la cantidad de gente, que algunos después de saludar, salían y se reunían a conversar afuera. Las imágenes hablan por sí solas. Sin saber cómo actuar, comencé a sacar fotos para todos lados, hasta que me acerqué al lugar donde se ubicaba el féretro. Un allegado me indicó muy respetuosamente que la prensa tenía un lugar asignado en la primera bandeja del Estadio. Sentí vergüenza, pero era difícil manejarse adecuadamente en un evento tan singular. Subí hasta el lugar que se nos había brindado y comencé a confraternizar con los colegas, que compartían, en general, el mismo asombro. Desde luego, se destacaba la infaltable presencia de los móviles de la televisión nacional, que contaban con modernos equipos que les permitían transmitir en vivo cada momento. Hubo muy buenos gestos y mucha solidaridad por parte de la prensa, en general, y la mayoría se mostraba igual de sorprendido.

Volviendo a lo importante, el desfile era incesante. Estudiantes, trabajadoras ocupadas y desocupadas de Entre Ríos y del resto del país. Muchos militantes del Movimiento Evita, pero también de otras organizaciones, como el socialismo, la CCC, el radicalismo, diferentes vertientes del peronismo. Además de las canciones y del llamado del Indio Solari, hubo encendidos discursos llamando luchar contra la violencia de género. Hablaron sus compañeros de militancia más cercanos como Damián Castro, y también dirigentes nacionales como Emilio Pérsico. Hubo compañeros del Profesorado de Educación Física de la Uader, y un nutrido grupo de chicos muy humildes de un barrio llamado “La Mandarina”, que le agradecieron a Micaela por haberles enseñado a leer. Todo esto matizado con imágenes suyas que se proyectaban por una pantalla. Paralelamente, el saludo incesante hacia los padres, que se mantuvieron de pie durante horas y horas.

Después de que este ritual se prolongara durante mucho tiempo, con cánticos y música de fondo, finalmente, llegó el momento del traslado del féretro a través del coche fúnebre. De inmediato, el mismo Bulevar se volvió un mar de gente, y buena parte de la masa acompañó a Micaela a pie por las calles de la ciudad desbordada. El trayecto que separaba el CEF N°3 del Cementerio de Concepción del Uruguay era extenso, pero no había tiempo para el cansancio. Sin lugar a dudas, una de las cosas más impactantes del Caso Micaela, es cómo el dolor se transformó en otra cosa desde el minuto cero, sin darle espacio a la melancolía. Tal vez, esos miles de abrazos que recibieron sus seres queridos, son parte del combustible que los mantiene en la lucha.

Para que no haya más Micaelas #NiUnaMenos

Por Santiago Joaquin García, para Gualeguay Hoy.