Un año sin Micaela García: Capitulo 2

A un año del femicidio de Micaela García en nuestra ciudad, GualeguayHoy te propone repensar los momentos más significativos del hecho que marcó un antes y un después en nuestra sociedad. Para que no haya más Micaelas #NiUnaMenos

2- Wagner y los hijos del Patriarcado

Algunos piensan que Sebastián Wagner es un monstruo único en su especie que nos tocó en desgracia por estas tierras. Lamentablemente, no es ni el primero ni el último de los violadores que merodea las calles de Gualeguay, de Entre Ríos, de Argentina, del Mundo. Vivimos en una sociedad que reproduce una cultura milenaria; generadora, entre otras cosas, de sujetos como Wagner. Se llama Patriarcado, otra palabra que Micaela nos obliga a volver a discutir. Como dijo Marisa Messina, coordinadora de la Uader, dentro del dolor, Micaela nos dejó cosas buenas. Una de ellas es que charlemos sobre estos temas.

Durante miles de años, se sostuvo que la mujer era un ser inferior que debía estar al servicio del hombre. En la Biblia, el primer libro impreso de la Humanidad, se nos dice que la mujer es “fabricada” de la costilla de un hombre. Naturalmente, una parte de una cosa es menos que dicha cosa. Rousseau en el “Emilio”, su tratado sobre Educación, decía que las mujeres debían dedicarse a complacer a los hombres con sumisión y aceptación de su autoridad. Esa era su tarea principal además de hacerse cargo de los críos, por supuesto. Saltando en el espacio y el tiempo, nuestro país tiene menos de un siglo de voto femenino. Es decir, que hay un aparato cultural muy antiguo que recién empieza a mostrar algunas fisuras. Wagner no salió de un repollo, eso está claro.

Otro de los elementos que hace especialmente singular el Caso Micaela, es que la joven uruguayense sabía todo esto y luchaba contra la opresión femenina. Una de sus fotos más virales, es aquella en la que luce sonriente con la remera del movimiento #NiUnaMenos. Seguramente, su valentía agravó la violencia de su/s agresor/es. Sabemos que Wagner intervino, porque las cámaras lo registraron arriba del auto y porque él mismo confesó haber participado del hecho. Lo que tal vez nunca sepamos es si actuó solo. De todas maneras, sí sabemos que para el Juez Carlos Rossi (del cual nos ocuparemos oportunamente en otro capítulo), no es tan grave que un violador serial esté suelto. Quizás, nunca sabremos si Néstor Pavón participó más activamente o no del hecho. Lo que sí sabemos es que, como mínimo, colaboró activamente para que un violador se escape. Me tocó entrevistarlo en los días en los que se mostraba como un simple testigo, y no parecía una persona asustada, ni amedrentada. Lo concreto e irrefutable, es que hay una enorme masa de personas, de distintas clases sociales y oficios, que consideran que no es tan grave una violación.

Finalmente, hay una pregunta que también anduvo rondando. ¿Cómo hacemos para que no haya otro Sebastián Wagner dando vueltas por las calles? Como se desprende de este texto, hay muchos potenciales, e incluso muchos condenados por violaciones que ya están entre nosotros. Es preciso pensar en el futuro. La respuesta está en la educación. Cada pequeño gesto que mostramos a nuestros hijos, cada actitud que alentamos y reprochamos, colabora para reproducir esta milenaria institución, o para desterrarla de nuestra sociedad. Desde los juguetes que consumen nuestros hijos, pasando por acompañar los consumos mediáticos con una charla, y llegando al punto de vigilar qué tipo de relaciones entablan nuestros hijos desde la adolescencia. Es preciso que todos entendamos y enseñemos de una vez por todas, que cuando una mujer dice no, es NO, sin atenuantes. Que todos entendamos y enseñemos que una mujer que anda desnuda por la calle no está justificando un abuso. Que no se puede legislar sobre el cuerpo de la mujer, y que la castración masiva o la pena de muerte no van a terminar con los violadores. No se trata de brindar castigos ejemplares. Se trata de brindar una educación ejemplar, en todos los ámbitos de la vida. Porque cualquiera sea la condena que cumplan todos los Wagner que nos faltan hasta terminar con esto, nunca nos van a devolver lo que nos están quitando.

Para que no haya más Micaelas #NiUnaMenos

Por Santiago Joaquín García, para GualeguayHoy.