Un año sin Micaela: Capítulo 1

A un año del femicidio de Micaela García en nuestra ciudad, GualeguayHoy te propone repensar los momentos más significativos del hecho que marcó un antes y un después en nuestra sociedad. Para que no haya más Micaelas #NiUnaMenos

1- El impacto

Lo que sucedió con Micaela dejó heridas tan hondas que al día de hoy están lejos de sanar. Ni hablar para su familia, sus seres queridos, sus compañeros de estudio y de militancia. Sin embargo, el motor de este homenaje que hacemos desde Gualeguay Hoy, no pasa por la congoja o la nostalgia vacía de sentido. Nuestro objetivo es analizar qué cambios provocó en nuestra sociedad, y al mismo tiempo, dar cuenta de la enorme cantidad de semillas que se han plantado en lo que podría denominarse el “legado” de Micaela.

Antes de comenzar, es preciso marcar el impacto que significó en aquellos días su desaparición. Recuerdo un diálogo con un periodista de Radio Rivadavia, que en el aire de su programa preguntaba (un poco desde el machismo, otro poco por su pensamiento porteño-céntrico): “¿qué hacía esa chica sola por la calle?”. Nuestros hijos andaban por la calle, y todavía, aunque no con la misma tranquilidad que antes, así lo hacen. Debe ser uno de los motivos primordiales por los cuales algunos se quedan en Gualeguay y otros lo elegimos para vivir. Es cierto que antes habíamos tenido otra Johana Micaela, que habíamos tenido otros femicidios como el de María Edith Morales en Galarza, y que habíamos pasado por otros intentos de femicidio. Esta palabra, Femicidio, que algunos medios locales y algunos representantes del pueblo de Gualeguay todavía no comprenden. Micaela los obligó a todos a hablar de violencia de género y de femicidio. Incluso, a los que no querían hacerlo.

Desde luego, ante la conmoción social, el impacto político fue muy grande. Todas las autoridades locales, provinciales, las fuerzas de seguridad y la Justicia se involucraron en el caso. Más allá de los oportunistas de siempre, y de los que mostraron mucha incapacidad, el deseo generalizado era que Micaela apareciera con vida. En ese entonces, desfilaban funcionarios por la ciudad, y la gente, en las marchas que se fueron organizando, aún antes de conocer el trágico final, reclamaban soluciones de fondo. Y este es un dato no menor. Fue el pueblo el que ocupó los espacios públicos (con el acampe de compañeros y amigos), el que se organizó para la búsqueda, y uno de los factores que más presionó a las autoridades para que actuaran con celeridad.

Naturalmente, por la trascendencia, por las características, y por el tiempo de búsqueda, el Caso tuvo un gran impacto mediático. Los principales medios de comunicación del país se hicieron presentes en Gualeguay. La amplia mayoría de los periodistas que vinieron demostraron su don de gente, recorriendo escuelas, visitando barrios, charlando con los vecinos y con sus pares locales con mucho respeto. En la mayoría de los casos, fueron cuidadosos con la víctima, no haciéndose eco de chismes ni noticias falsas. Lamentablemente, hubo quienes expusieron lo peor de nuestro pueblo, y se dedicaron a propagar cadenas de Whatsapp morbosas, que causaron un dolor inútil e innecesario. Las redes sociales mostraron todo su potencial y todas sus falencias como nunca.

Finalmente, queremos cerrar este primer capítulo del homenaje con dos figuras centrales de esta historia. “Yuyo” y Andrea son una de las explicaciones más naturales para los elogios hacia la joven uruguayense como persona, estudiante, militante, deportista, etcétera. Fue realmente impactante ver la forma en que reaccionaron a cada momento estos padres a los cuales se les había arrancado su hija. Aquellos que tenemos hijos, y ni siquiera nos podemos imaginar lo que representa el dolor por el que pasaron esas personas, nos vimos conmovidos por la claridad con la que identificaban a cada paso el problema central, la calma que transmitían a los jóvenes, el mensaje respecto a la pena de muerte, y todas las demás enseñanzas que nos dejan estos dos luchadores. En los momentos críticos, es muy difícil pensar, y ellos siempre fueron reflexivos antes que impulsivos.

En conclusión, el impacto del Caso Micaela en nuestra sociedad, todavía es difícil de dimensionar, pero definitivamente ha sido profundo. Han cambiado algunas costumbres, leyes, ha incorporado palabras a nuestro léxico, nos ha volcado la mirada sobre ciertas instituciones antes desconocidas, y nos hizo analizar los medios de comunicación con otras herramientas. Todos estos elementos, los seguiremos desarrollando durante este humilde homenaje.

Para que no haya más Micaelas #NiUnaMenos

Por Santiago Joaquín García, para GualeguayHoy.