¿Quién es «Palito» Ortega?

La otra cara del artista elegido para la Fiesta del Asado y la Galleta, con su participación en la Dictadura, el menemismo y su apoyo a la misoginia. Ramón "Palito" Ortega: un gran músico que consagró su vida a defender lo peor que le pasó a nuestro país.

Causó mucha sorpresa la inversión de más de medio millón de pesos que realizará nuestra ciudad para la Fiesta del Asado y la Galleta, consistente en traer a un artista como Ramón “Palito” Ortega. Sin embargo, personalmente, el monto de dinero me parece todavía menos polémico que lo que representa esta personalidad de la cultura y el momento en el que llega a nuestra ciudad. Es toda una declaración de principios traer a un señor que fue un fervoroso defensor de la dictadura militar argentina; gobernador de Tucumán durante el menemismo; promotor del diputado Alfredo Olmedo de Salta; y hasta defensor de Cacho Castaña luego de su invitación a gozar de las violaciones. Traer a “Palito” Ortega, además de una estrategia arriesgada en cuanto al marketing es una falta de respeto a los principios democráticos muy difícil de compartir.

Desde sus orígenes humildes hasta el éxito

Para los que no conocen su vida, Ortega nació en una familia humilde de Tucumán y se abrió camino con mucho sacrificio hasta alcanzar el éxito como artista. Su participación en el icónico Club del Clan de la década del 60, fue su salto a la fama, que le dio reconocimiento no sólo en nuestro país, sino también en Latinoamérica y Estados Unidos. Canciones como “Despeinada”; “La felicidad”; “Media novia”; “Bienvenido Amor”; y, recientemente, “Prende y apaga”; son sus éxitos más conocidos. Técnicamente, es un gran músico y un gran compositor que, precisamente, por sus condiciones notables, supo mantenerse vigente durante tantas décadas. Sin embargo, ese no es el tema de esta nota. Toda obra de arte tiene un aspecto cualitativo y uno ideológico, y en este último sentido, la vida y la obra de Ortega se ha consagrado a defender lo peor que le sucedió a nuestro país durante la dictadura y en el posterior retorno a la democracia.

Su militancia a favor de la Dictadura

Que quede bien claro. Ortega no fue un músico que siguió tocando entre los años 1976 y 1983, y por eso lo criticamos con el diario del lunes. Fue uno de los más populares, queridos y fervorosos defensores de la Dictadura Cívico-Militar. Su origen humilde, su historia de superación personal, y su familia numerosa y de apariencia perfecta, eran la vidriera ideal para demostrar que el que hacía las cosas bien podía triunfar en nuestro país. Cualquiera que tenga una computadora puede ver su video de apoyo a la campaña “Soberanía” del año 1979, en el que besa a su hijo tras un mensaje de apoyo al Gobierno de Facto, mientras centenares de bebés eran robados, mujeres embarazadas violadas y torturadas, y otros tantos desaparecidos.

«Palito» Ortega en una de sus apologías de la Dictadura

Su buena relación con el Estado Mayor, le permitió incursionar en aquellos años como actor y director. En toda su vida dirigió siete películas, y todas ellas fueron rodadas entre 1976 y 1983. Lo que se dice toda una coincidencia. Ninguna de ellas tuvo valor estético, pero dos de ellas “Brigada en Acción” y “Dos locos en el aire”, son una clara apología al accionar de las fuerzas de seguridad que habían llegado al poder por medio de la violencia. Su cine fue parte de la propaganda de un auto-proclamado Proceso de Reorganización Nacional que le costó a nuestro país no solamente treinta mil desaparecidos, bebés secuestrados, violaciones sistemáticas de los derechos humanos y asesinatos políticos, sino también la destrucción de la industria nacional y un fabuloso endeudamiento externo.

Desde Miami al menemismo

Tras el retorno a la democracia, y durante el Gobierno de Alfonsín, Ortega no tuvo lugar en el ambiente democrático de aquellos tiempos y se trasladó a Miami donde pudo relanzar su carrera como cantante, y también incursionó en la televisión norteamericana. El triunfo de Menem en las elecciones posteriores, sumado a la Obediencia Debida y Punto Final (las leyes del perdón a los dictadores), le hicieron un guiño a Ortega para que vuelva a nuestro país, y por su carisma Menem lo eligió como candidato a gobernador de Tucumán. Fue una época en la cual se armaron listas con muchas personalidades que no provenían de la política, como Daniel Scioli (corredor de Offshore) y Lole Reutemann (piloto de Fórmula 1). Claramente, el Gobierno de Menem fue un retroceso respecto del de Alfonsín en materia de Derechos Humanos, y por eso se ganó los elogios del ministro de economía de Videla, José Alfredo Martínez de Hoz, quien envidiaba que el riojano pudo continuar con su plan por la vía democrática.

Ortega fue gobernador de Tucumán y Ministro de Desarrollo Social de Menem

Ortega durante su gobernación cumplió al pie de la letra el plan de Reforma del Estado impulsado por Menem, que supuso la liquidación de las “joyas de la abuela”. Durante su gestión en Tucumán se privatizó el Banco de la Provincia de Tucumán y el equivalente a Obras Sanitarias. Su paso por el Ejecutivo dejó 800 millones de pesos en deudas (en la época del 1 a 1) y 17 causas abiertas por corrupción. Ante semejante labor, Menem lo premió con el Ministerio de Desarrollo Social en el ocaso de su Gobierno, allá por el año 1998.

“Prende y Apaga” y defensa de Cacho Castaña

Después del menemismo, naturalmente, Ortega debió volver al ostracismo durante algunos años. Apenas hizo algunas apariciones en tiras cómicas y telenovelas, y resurgió en las primeras planas cuando colaboró en la recuperación del músico “Charly” García. Luego, hace cerca de ocho años, la interpretación del tema central del programa “Prende y Apaga” de la señal de cable TN, conducido por Sergio Lapegüe, le devolvió cierta vigencia. La amistad entre ambos es tan estrecha que Ortega escribió el prólogo del libro de Lapegüe llamado “Prende el optimismo”. Casualidades de la vida, Lapegüe es hijo de un militar que fue Ministro de Economía y alto funcionario durante la dictadura en Tucumán. Desde entonces, Ortega ha realizado diversos shows y ha sido reconocido por su extensa y exitosa trayectoria. Después de ese retorno a la escena nacional, no pudo con su genio y volvió a la política. Brindó su apoyo, nada menos que, al por entonces candidato a Gobernador de Salta y actual diputado, Alfredo Olmedo, famoso por muchas cosas malas, lisa y llanamente. El salteño hizo campaña con una foto de Messi sin su consentimiento, lo que le valió un juicio del astro rosarino que lo obligó a retirar la propaganda mentirosa. También se hizo famosa su negativa al matrimonio igualitario cuando afirmó tener “la cabeza cerrada y la cola también”. Lamentable. Por último, pidió un cementerio para los fetos, en caso de que se apruebe la Interrupción Voluntaria del Embarazo. A este hombre de Neanderthal apoyó Ortega.

Sin embargo, eso no fue lo último. Hace unos meses, “Palito” volvió a ser noticia porque decidió «indultar» a Cacho Castaña, luego de que éste dijera en ¿chiste?: “si la violación es inevitable, relájate y goza”. Después de semejante barbaridad, Ortega lo invitó a participar en algunos shows con él, y entre bromas, mientras lo presentaba, aseguró que había sacado el tema “Despeinada” para que no lo interpretaran como una agresión, burlándose de la violencia de género. A esta persona que acabo de describir vamos a traer a la Fiesta del Asado y la Galleta.

Libertad de expresión

Esto es una nota de opinión, y expresa una mirada que de ninguna manera es unánime en el medio en el que se está publicando. Ejerzo mi derecho a la libertad de expresión para decir que no estoy de acuerdo con la decisión de contratar a Ortega como el número central de la fiesta más importante de Gualeguay. No creo que sus ideales; su conducta; su ética; sus silencios y sus palabras cómplices; sus manejos de dinero poco claros; sean lo mejor que tenemos para mostrar sobre nuestra ciudad. Y puedo escribir estas palabras, libremente, porque hubo personas de todos los partidos políticos, que, a diferencia de Ortega, entendieron que era preferible vivir en democracia antes que en un régimen que tenía vía libre para matar al que pensara distinto. Ortega defendió a los que torturaron y asesinaron periodistas, a los que cerraron diarios, a los que nos dijeron que íbamos ganando la Guerra y ya la habíamos perdido. Y no conforme con eso, después defendió y colaboró con los que saquearon el Estado en democracia. Claramente, los vecinos de Gualeguay no nos merecemos poner setecientos mil pesos de nuestros impuestos para traer a Ortega. Y el que se equivocó, y, tal vez, por ignorancia no conocía la historia de Ortega, todavía está a tiempo de subsanar su error. Que así sea.