Periodismo en penumbras

El gobierno nacional echó a 354 periodistas de la Agencia estatal de noticias Télam. El ex Diario de Urribarri (antes conocido como El Diario de Paraná) sigue despidiendo gente, y si sumamos a los gráficos del UNO, son más de un centenar de personas las que se quedaron en la calle en nuestra provincia. En esa avalancha también cerró el diario La Acción de Nogoyá, arrastrado por los manejos de Urribarri y los Etchevere. El Ciudadano de Rosario quedó hace un año y medio en manos de los trabajadores tras el vaciamiento por parte de Cristóbal López, siendo uno de los pocos ejemplos que marcó un camino diferente. Se pueden seguir recorriendo historias. En definitiva, la situación de los trabajadores de los medios a nivel nacional y regional es crítica.

Las famosas nuevas tecnologías

Hay un problema de mercado por el daño que le han hecho los monopolios de las nuevas tecnologías de la información al periodismo. Un par de gigantes dominan el negocio de las publicidades en Internet y solamente se protegen los derechos de las grandes compañías. Los recientes escándalos que sacudieron a Facebook son, apenas, la punta del iceberg de lo que se cocina por detrás de la mentira de la gran comunidad. Cada vez estamos más conectados y menos comunicados, se dice por ahí. La cultura dominante fomenta lo inmediato, lo efímero, lo frívolo, y la reflexión va cediendo terreno. Algunos periodistas caen en la tentación o se ven arrastrados por las presiones empresariales y se entregan mansitos al vacío. Las noticias igualan en velocidad y calidad a las hamburguesas de Mc Donald’s. El ejemplo más crudo es la viralización de la información no chequeada. Hasta aquí el fenómeno cultural.

Hera y la Historia Oficial

En su libro sobre los Mitos Griegos, Robert Graves nos cuenta que una de las versiones sobre la Ninfa Eco, es que mientras Zeus engañaba a Hera con muchas mujeres, Eco la entretenía conversando con gran habilidad. Al darse cuenta del asunto, Hera condenó a Eco a repetir la última palabra que escuchara. Anulada por esa y otras tragedias, Eco se desintegra en el aire y se convierte en el fenómeno acústico que conocemos.

Naturalmente, el sueño de la gran mayoría de los funcionarios políticos es tener el poder de Hera. Eso es lo que muestran cuando alguien decide no repetir como Eco los partes de prensa oficiales y se toma el atrevimiento de preguntar, de cuestionar, de revelar. Se enojan con el mensajero, le mandan frases intimidantes mientras está haciendo su programa, dejan de darle notas. Aquel que no repita la Historia Oficial debe ser castigado. Pedirle a un periodista que no pregunte, que no tenga curiosidad, es como pedirle a un músico que haga una canción en silencio. En definitiva, les molesta el periodismo.

Multiplicar la repetición

Del otro lado, a los que hacen ese ejercicio diario de repetir como loros se los suele premiar. Se les sube el sueldo, se les brinda una ayuda por lo bajo, se le consigue alguna pauta oficial para que quede bien sellada la amistad. Con ese objetivo compró Urribarri (a través de su socio/testaferro Ramiro Nieto) El Diario de Paraná. Ese mismo rol cumplieron la mayoría de los medios de Cristóbal López. Había que repetir la versión oficial. El relato. Y ese rol lo ha sabido cumplir el Grupo Clarín toda su vida. Hasta la fusión de Cablevisión y Multicanal fue amigo del kirchnerismo. Luego, cuando ya no se le permitía hacer negocios, llegó la pelea. Tal vez, ahora que consiguieron la fusión de Cablevisión y Telecom sea el momento de enojarse con Macri. Clarín te acompaña hasta la puerta del cementerio, pero nunca entra. Expresa la voz de un grupo de poder concentrado muy importante. Cuando a ese grupo se lo deja crecer, Clarín se convierte en la Ninfa Eco. Cuando el Gobierno ya no es rentable, empiezan a hacer “periodismo”. Por eso Macri le compró a través de un amigo algunos medios al Grupo Indalo. Sabe que no se puede confiar en Clarín. Tiene fresco el recuerdo de Néstor Kirchner, quien a pesar de la fusión fue traicionado.

Con el Face no se come, no se educa, no se cura

Los estrategas de la comunicación de Cambiemos trajeron un cambio fundamental, que también habla de sus diferencias ideológicas. El kirchnerismo compró muchos medios y contrató muchos periodistas. Debían repetir el relato, pero, al mismo tiempo, se producían muchos contenidos. Cambiemos puso mucha plata en publicidad en Facebook, y logró hacer conocidos sus candidatos, sus propuestas, sus slogans. Sin embargo, este modelo que tiene la ventaja de que no requiere demasiada mano de obra calificada, y llega incluso a los lugares más recónditos, tiene una desventaja fundamental. En algún momento, la situación social emerge. Lo virtual puede tapar algunos baches, pero es apenas una mano contra el sol de la realidad.

Más preguntas

Así está la cosa. Los funcionarios a nivel nacional, provincial, y en los diferentes municipios quieren muchas Ninfas Eco. Les temen a las preguntas porque no tienen mucho para responder. Estamos entrando en una crisis de la cual todavía no sabemos cómo vamos a salir. Y esto ya no es hacer futurología. Inflación; dólar descontrolado; recesión; caída del consumo; fabuloso endeudamiento; destrucción de las industrias regionales; despidos; etcétera. Ante semejante situación, hacerse Eco de las mentiras oficiales o guardar silencio, es demasiado parecido a la estupidez.