Ojalá que no lluevan inversiones

En esta nota de Gualeguay Hoy te contamos por qué las famosas inversiones que nos promete el FMI pueden hundir aún más al país.

Hemos desarrollado con bastante profundidad en Gualeguay Hoy el tema de la deuda externa. Se ha explicado en diversos formatos que la deuda externa es una estafa, que es imposible de pagar y que atenta contra el desarrollo del país. Esto fue probado por el periodista Alejandro Olmos, y recibió una sentencia por parte del Juez Ballestero en el año 1998 a la que nunca nadie tuvo en cuenta. La deuda externa argentina es usuraria, ilegítima y fraudulenta. Así lo fue durante la dictadura, y lo sigue siendo en los más de 35 años que llevamos de democracia. Está hecha para que sea imposible de pagar y para que los bancos siempre ganen y los ciudadanos siempre pierdan. Sin embargo, aunque las recetas del FMI ya destruyeron este país en un pasado no muy lejano, le hemos vuelto a entregar el Ministerio de Economía y el diseño del Presupuesto a ese organismo. Así nos va.

Promesas sobre el bidet

La periodista Paula Lugones, escribe en el diario Clarín de este viernes: “El FMI alerta que las elecciones son un riesgo para la confianza en el país”. Allí, además de sugerir que tiene que ganar Macri para que no nos invadan los extraterrestres (la famosa campaña del miedo), anuncian una “recuperación de la actividad económica a partir del segundo trimestre de 2019”. Ya nos mintieron con un segundo semestre que nunca llegó, ahora hay que creerles que habrá un segundo trimestre. Luego, concluyen que los comicios de octubre “podrían reducir el apetito de reforma”. La gente no tiene apetito de reforma, tiene apetito de comida. Eso es lo que no entienden estos muchachos que gobiernan con encuestas y planillas de Excel. Algo grave en ese mensaje, es sugerir que lo mejor para la economía es que no haya elecciones. Eso es atentar contra la democracia.

ADN de los inversionistas

Sin embargo, lo más interesante de la nota, es que el técnico consultado del FMI, explica que “los inversionistas tienen que ver qué pasará a largo plazo”, y nos sugiere que los inversores esperan un triunfo de Macri para decidirse y poner la plata. Ahora bien, vamos a suponer que le creemos y que si no gana Macri los inversores no llegan. ¿Adivinen qué ejemplo de inversor nos ponen? Un inversionista que piensa comprar un bono. Y lo ponen en negritas. No es alguien que va a poner una fábrica, es un tipo que va a comprar títulos de la deuda externa argentina. ¿Son tan buenos los extranjeros que nos ayudan a pagar la deuda por nada? ¿Vienen a darnos una mano esos inversores? Por supuesto que no. El tipo que compra un bono, quiere llevarse plata. Pone un dólar y se quiere llevar un dólar y medio, por dar un ejemplo bien fácil. ¿Y quién pone ese medio dólar? Adivinen. Por supuesto, nosotros, los ciudadanos que pagamos impuestos y sostenemos el Estado y somos los que deberíamos beneficiarnos con las reservas del Banco Central. La gente tiene que entender que eso es una estafa a nuestro país. No importa el partido político ni nada. Los tipos que vienen a comprar bonos a la Argentina, se llevan más plata de la que pusieron sin hacer nada, y esa plata la ponemos nosotros. No es plata que llega para producir, es especulación. Ponen un dólar, se llevan uno y medio y lo paga el Estado.  Esa es la lluvia de inversiones que nos prometían. Y vaya si cumplieron. La actual gestión de Mauricio Macri duplicó la deuda externa atrayendo a esos “inversores”. ¿Saben qué?  Les agradecemos, no vengan más. Nos arreglamos sin la lluvia, muchas gracias.

Otro dato de color

En otra nota del Gran Diario Argentino, la periodista Silvia Naishtat, nos revela una cifra que es elocuente por donde se la mire: “Hay 19,2 millones de personas que reciben todos los meses algún aporte del Estado. Cuando Macri asumió eran 17,1 millones. La cifra representa el 43% de la población en un país que tiene 6,2 millones de trabajadores registrados en el sector privado”. ¿Se acuerda cuando dijeron que el Estado no iba mantener más vagos? Las propias políticas económicas del Gobierno obligaron a atender mayor cantidad de personas que antes. Toda una paradoja. Dicho sea de paso, todos los días en el Boletín Oficial se nos anuncia la contratación de centenares de personas nombradas a dedo por Cambiemos. Muchos de ellos son por vía de excepción, es decir, que no cumplen los requisitos mínimos para el cargo. ¿No era que iban a poner a los mejores? No resisten ni su propio archivo.

Dale con la grieta

Como siempre, en las últimas notas invito a los lectores a salir de la grieta mental en la que nos han sumergido. Si a usted lo tranquiliza pensar que soy ultra kirchnerista, y defiendo a la chorra, y a su hijo vago que juega a la Play Station y a Lázaro Báez, etcétera, allá usted. Se va a cansar de buscar una nota en la que este autor elogie al anterior gobierno. Y no la va a encontrar. En cambio, si usted encuentra en la realidad, en las charlas con sus semejantes, algo que le genera ruido de lo que se dice en esta columna, lo invito a discutir. Exprese su opinión, comente. No les crea a esos que dicen que no se puede intercambiar ideas. Lo que están buscando es que usted no piense. No les dé el gusto. Diga lo que piensa y charlemos con respeto. Lo espero acá, con mi paraguas anti buitres abierto. No se demore, porque si siguen lloviendo estos inversores, puede que de nuestro país no quede más que tierra arrasada.