Luis Caputo, el Messi del FMI

Los principales funcionarios del Gobierno lo llamaban a Luis Caputo el Messi de las finanzas. Luego de su renuncia a la Presidencia del Banco Central, dejando números desoladores durante su gestión, proliferaron las burlas en su contra. Sin embargo, cuesta creer que tamaño desastre haya sido hecho por impericia. Gualeguay Hoy te presenta al Messi del FMI: el hombre que duplicó la deuda externa y devaluó el peso agrandando aún más la dependencia de nuestro país.

Casi nadie discute que el país es gobernado por Sergio Denis, presidente del Fondo Monetario Internacional. Macri le consulta al romántico cantautor qué medidas tomar y la política económica es definida desde el organismo de crédito responsable por la crisis en la mayoría de los países emergentes del mundo. Esa es la cruda realidad, y lo más triste es que los cuadros inferiores (ni hablar de los funcionarios municipales en Gualeguay), se enteran de las medidas por la televisión. Sin embargo, un tema que generó cierta “polémica” es la salida del presidente del Banco Central, Luis Caputo. Sobre su partida hay dos versiones diferentes:

Por qué se fue Caputo

-Los medios afines al Gobierno, y algunos que confrontan con prudencia, hablan de una impericia de Caputo, de errores que lo llevaron a perder una batalla con el mercado. También se comenta una pelea con el Ministro Dujovne y un supuesto pedido del FMI.

-Los medios opositores aseguran que Caputo hizo negocios para sus amigos, vendiendo dólares bien baratos que se sabía iban a ganar valor. Y que el FMI lo habría echado porque se cansó de que los dólares prestados se fueran en la “bicicleta financiera”.

Los números de Messi

Sin embargo, los números de su gestión, revelados por todos los medios hacen pensar que Caputo es el Messi del FMI y de la banca internacional y el peor enemigo de Argentina. Repasemos algunos datos:

– Duplicó la deuda externa en 32 meses, llevándola de 87 mil a 160 mil millones de dólares. Son 100 millones de dólares por día hábil, y cerca de 2.500 millones de dólares por mes.
-Devaluó 42% en 103 días al frente del Banco Central, llevando de 28 a 40 pesos el valor del dólar.
-Los bancos ganaron más de 600 millones de dólares con sus endeudamientos
– Fue el encargado de convalidar el pago a los fondos buitre y emitió el bono a cien años, que hace que muchos de los niños que nacen este mes en nuestro país, sigan siendo deudores hasta el día que mueran.
– Una de las empresas offshore que compró bonos por 5 millones de dólares, Noctua, ha sido vinculada al propio Caputo por los Panamá Papers
– Subió la tasa de interés hasta el 60 por ciento anual, que virtualmente, cerró el acceso al crédito para las pequeñas y medianas empresas.
– Dilapidó 15 mil millones de dólares de reservas del Banco Central en menos de tres meses.

El Messi del FMI

Hagamos un razonamiento sencillo. Dijimos que Caputo duplicó la deuda externa argentina, aconsejó acudir al Fondo Monetario Internacional, devaluó el peso y les hizo ganar millones de dólares a los bancos y los fondos de inversión. Argentina le debe dólares al FMI y recauda en pesos. Quiere decir que, ante cada devaluación, Argentina debe un poco más de dinero en pesos. La verdad, resulta poco creíble pensar que el Fondo Monetario Internacional esté disconforme con Caputo. En todo caso, les dará un poco de vergüenza tener un alumno tan aplicado, querrán disimular un poco, o buscar algo de oxígeno en el gabinete económico. También puede haber una interna, pero está claro que ninguno de los jugadores de la economía, a nivel nacional, están jugando con la camiseta de la selección argentina. Endeudar de manera fabulosa al país; destrozar la capacidad de compra del salario; cerrar el acceso al crédito para Pymes y productores; y despilfarrar las reservas del Banco Central, juntadas con el esfuerzo de los contribuyentes, de ninguna manera, es jugar para la selección argentina. Lamentablemente, se discuten estupideces ideologizadas y no se traza una línea bien clara. O se está a favor del país, o se está a favor de los intereses de la usura internacional. No hay otro equipo, no hay otra discusión más urgente.