Los volantazos de la economía electoral

Marchas y contramarchas de la política económica al calor del termómetro de las elecciones. “Plan Octubre”, el fin del dólar flotante y mucho más. Una opinión sobre por qué estamos como estamos.

El economista y periodista Juan Carlos de Pablo señaló este domingo en La Nación que las últimas medidas tomadas por el Gobierno Nacional tienen un claro tinte electoral. Elijo este autor porque lejos está de ser considerado un kirchnerista, peronista, populista, etcétera. En tiempos de pensamiento obturado por la grieta es importante hacer esta aclaración. Volvamos a la idea. El país se encuentra en una crisis profunda con todos los números en rojo y los gobernantes piensan en ganar las próximas elecciones y nada más. Endeudamiento, pobreza, desocupación, inflación, recesión, cierre de fábricas y destrucción de pymes y cooperativas. Los únicos que han ganado con este Gobierno son los bancos amigos, la timba financiera y las empresas de servicios públicos. Muchedumbres revuelven los cestos de basura para buscar algo para comer. Ese es el panorama que se ve en la calle y lejos de tomar medidas que resuelvan los dramas de fondo, se ponen curitas para llegar a octubre. Como sea.

El “Plan Octubre” 

Tal cual publicó Gualeguay Hoy, el Gobierno anunció un paquete de medidas que incluye Precios “Cuidados” durante un semestre (termina justo después de las elecciones), el congelamiento de las tarifas de ciertos servicios y nuevos créditos para jubilados. Después de que se pasaron toda la gestión hablando de las maravillas del libre mercado, permitiendo que las empresas de servicios públicos dolaricen el precio de recursos que son de todos los argentinos, y favoreciendo el otorgamiento de créditos a tasas que son usurarias, ahora resulta que eso estaba mal. Lo que hicieron durante toda la gestión está mal y por fin llegó el “segundo semestre”. Vamos a vivir la “salida del túnel”, pero en una ficción que dura hasta después de las elecciones. Lamentable nivel de hipocresía el que pregona el Ejecutivo. Para colmo de males, ese “pacto de caballeros” que es la condición para que los precios no aumenten ya fue puesto en duda por los empresarios. No les hacen caso ni siquiera los aliados. El mejor equipo de los últimos cincuenta años creyó ciegamente en el mercado y se comió una piña al mentón. 

La timba del central y el FMI

Sin embargo, lejos de terminar ahí el paquete de medidas electorales, este lunes se dio una noticia que no va a tener la trascendencia que merece. El Central anunció el fin de su esquema de zona de “no intervención” minutos antes del inicio de la operatoria en el mercado de cambios. Con el objetivo de lograr un dólar calmo cuando faltan seis meses para las elecciones presidenciales, pidió permiso al Fondo Monetario Internacional para vender divisas aun cuando el billete verde se encuentre debajo de los $51, techo de esta banda de “libre flotación”. Naturalmente, el FMI que ya ha manifestado su deseo de que este Gobierno gane las elecciones le dijo que sí. El mismo Fondo Monetario que con sus recetas destruyó la economía griega y también la nuestra hace algunos años. Pero nos olvidamos y volvimos a entregarles el Ministerio de Economía. Así nos va. Ahora permiten que el Banco Central siga rifando los dólares de la deuda que van a pagar los nietos de nuestros nietos. 

Manteniendo vagos 

Sin embargo, no todos la pasan mal. La tasa de interés está en un 73,19%, cerca del techo histórico en las corridas cambiarias de octubre de 2018. Ese número que implica la falta de acceso al crédito de la industria nacional, también representa la cantidad de dinero que el Estado les transfiere a los bancos a cambio de que no se produzcan corridas cambiarias que igual se producen. Mientras gobernaba, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner (a la que injustamente acusan de ser “zurda”) decía que los bancos la “juntaban en pala” con su política económica. Hoy la están juntando con barcos y camiones. Mientras tanto, la gente la pasa muy mal para pagar esas ganancias escandalosas de la especulación financiera. Sin embargo, hay que llegar a las elecciones, así que todo lo demás es secundario. 

“Manteniendo vagos”

Otro hecho tremendamente paradójico de este Gobierno que llegó con el discurso de Pobreza Cero y trabajo de calidad para los argentinos es que aumentó la cantidad de gente que precisa ayuda del Estado. La demanda crece día a día en los comedores escolares y populares. El sistema de salud está colapsado con un aumento de las consultas que crece al ritmo en el que la gente se queda sin obra social. A su vez, las asignaciones universales y otros beneficios de emergencia, lejos de haber disminuido se han incrementado al ritmo de los despidos y la inflación. Las comillas de este párrafo marcan que el autor de esta nota entiende que la pobreza es un problema urgente y no deben ahorrarse recursos para resolverlo. Tal vez, habrá llegado la hora de pedirles “poner el hombro”, “aguantar un poco más”, a los que ganan siempre. 

Políticas de Estado 

Es una realidad indiscutible que hoy tenemos abundancia de dirigentes políticos de dudosa moral y capacidad. Sin embargo, además de repasar nuestra historia para no volver a caer nunca más en las garras del FMI, es importante recordar que hubo medidas en nuestro país hechas para beneficio de futuras generaciones. Manuel Belgrano, por ejemplo, donó el premio otorgado por la Asamblea del Año XIII por su mérito militar, para la construcción de cuatro escuelas. Fue el primer prócer que se interesó por la educación e impulsó la educación en todos sus niveles. Algo que pocos saben es que también impulsó la educación de las mujeres que en la época era un hecho totalmente revolucionario. Sarmiento creó más de mil escuelas y cuadruplicó la matrícula estudiantil. Si bien no tuvo un enfoque “popular”, es imposible dejar de reconocer que fueron obras pensadas para el largo plazo. A tal punto, que la inmensa mayoría de los edificios creados por él, hoy son sede de las más importantes instituciones educativas en las grandes ciudades y cobijan parte del sistema educativo terciario.  

En materia de derechos, hubo una Ley Sáenz Peña en 1912 que abrió las puertas del voto universal. Son conocidos los derechos laborales conquistados durante el Gobierno de Juan Domingo Perón, pero es justo recordar que el 23 de septiembre de 1947 se nacionalizó el voto femenino (que había tenido algunos antecedentes importantes) impulsado por Eva Perón, el cual fue estrenado en las elecciones de 1951.

Se dice habitualmente que uno de los motivos del derrocamiento de Arturo Illia fue la Ley de Medicamentos, que congelaba el precio y ponía la lupa sobre el negocio de los laboratorios. Sin embargo, ese mismo presidente creó el Servicio Nacional de Agua Potable, que financiaba las obras necesarias para asegurar la provisión de agua a las localidades rurales. Un poco más acá en el tiempo, además de impulsar el Primer Juicio a las Juntas Militares de la Dictadura, Alfonsín favoreció la Ley de Divorcio Conyugal, que significó un revés importantísimo para el peso de la Iglesia Católica en el Gobierno Nacional. 

Dejando de lado las discusiones ideológicas sobre la autoría de las iniciativas y demás, como vemos hubo decisiones políticas, algunas individuales, otras tomadas por el Congreso, que en nuestro país tuvieron un impacto sobre las generaciones futuras. Algunas siguen vigentes y otras han sido destruidas en el proceso de liquidación del Estado comenzado en la Dictadura y continuado con intervalos hasta el presente. Mientras algunos pretenden gobernar con el marketing y toman medidas cortoplacistas que están destinadas a fracasar, otros por decisión propia o por presión popular tomaron medidas que los trascendieron. No por nada, seguimos nombrándolos y discutiendo en torno a ellos. De los actuales dirigentes, sólo nos quedarán algunos memes y poco más. Flaco favor el que le han hecho a la Historia Argentina.