Liliana Herrero desde los ojos de Gualeguay Hoy

Liliana Herrero presentó su último disco en el Festival “Músicas del Sur” en el auditorio de la Usina del Arte, y allí estuvo Mariano Beresiartu cubriendo este nuevo paso de la gran artista entrerriana.

“¿Por qué hacemos la música, porque hacemos esto?”, interrumpió al público en forma retórica la artista de raíces entrerrianas. Dos veces hizo un parate en el recital para hacer estas preguntas. Se las hizo a los afortunados que se acercaron a la Usina del Arte y a sus músicos. La habitual costumbre de hacernos reflexionar tan presente en Liliana. 

Gualeguay Hoy comparte esta crónica de la mano de las imágenes y las sensaciones de Mariano Beresiartu. La primera canción que tocaron no fue del disco, sino de Atahualpa Yupanqui. Nada menos que la Luna Tucumana. “Yupanqui está ligado a todos los géneros musicales de este país” resaltó Liliana. El compromiso de Liliana Herrero por la música, por la cultura, el patrimonio y por el país tiene una fuerza tan intensa, y tan necesaria. Más aún en estos tiempos tan vacíos de contenidos, en los cuales perdemos de vista muchísimas cosas valiosas por la vorágine del minuto a minuto que nos quiere atontar las neuronas y aplastar los sentimientos verdaderos, para reemplazarlos por fría interacción. 

Todo el recital fue eso, su compromiso, su intensidad. Pasearon por su paladar   las letras de Fito Páez, que tiene muchas canciones de su época clásica marcadas por esa misma búsqueda y compromiso. Herrero tomó esas canciones, las hizo suyas, las deconstruyó y las volvió a armar. Hizo lo que hace una intérprete de su calibre, hacer suyas las canciones, hacernos dudar sobre la autoría.  Luego de Luna Tucumana comenzó con el repertorio del disco. “Giros”, “Mariposa Teknicolor”, “Del sesenta y tres”, sonaron en homenaje a Páez. “Son tan hermosos los temas de Fito, y cómo los arma, los toca, los armoniza, y todo. Cuando una obra es tan poderosa, es necesario ver, buscar, partir, quedar, quitar, de todo eso hacemos un batido sensacional y nos quedamos con algo sensacional”, reconoció Liliana. Luego sonaron “Carabelas Nada”, “Dejarlas partir”, “Tatuaje falso”. Un verdadero deleite musical. 

Estilo Liliana 

Parte de su tamaño como artista tiene que ver con esa interacción con el público, ese manejo del escenario. En un momento, se corta el show y Liliana dice: “¡Estoy buscando a mi marido!”. Las luces se encienden y ovacionan a Horacio Gonzalez. Una ovación gigante de todo el auditorio hacia el ex Director de la Biblioteca Nacional. Siguen sonando las canciones: “Tres Agujas”, “Ámbar Violeta”, “Instantáneas”. Otra vez la interrupción improvisada. “Nora Lezano, ¿Estás acá?”, dice la Herrero y al visualizarla la invita al escenario. “Nora es la fotógrafa de todo el rock argentino, y fue quien realizó la foto de tapa del disco”, destaca. Generosa con sus pares, todo en estilo Liliana. Cuando dio con Nora, la hizo bajar y sentar a su lado.  Sonó “Abre” y siguiendo con la improvisación le hizo tocar “La Sixto violín” de Raúl Carnota y Jorge Marzialli a su guitarrista Pedro Rossi dejándolo solo en el escenario. Luego vino “D.L.G” recordando y apoyando a Milagros Sala. El cierre del recital fue con “El tiempo está después” de Fernando Cabrera, otra de esas canciones que son un poco del autor y un poco de Liliana. Sin dudas, son dos canciones. Como sucede en cada show, en cada texto, en cada charla, en cada gesto. Liliana Herrero llegó a lo más profundo de las personas que tiene enfrente, ya sea haciendo músico o en una charla amena. Y esta vez no fue la excepción. Dejó a todo el público atónito, con silencios profundos y preguntas para toda la vida. Un lujo haber sido parte de esa misa.