Las fiestas ajenas

Coimas por aquí, aportantes truchos por allá, y víctima del chiquero, la gente que hace malabares para llegar a fin de mes. En esta columna discutimos la agenda de los de arriba y nos ocupamos de la agenda de los de abajo

Estamos en una crisis económica profunda. No hay que ser un genio de la economía para darse cuenta del aumento del número de personas que pasan necesidades en nuestro país, en nuestra provincia, en Gualeguay. Un dato concreto son los comercios vacíos, y la voz de los comerciantes que expresan lo complicada que está la situación. La caída de casi todas las actividades, menos la timba financiera, es otro dato que nos da la macroeconomía, y se desprende de las propias cifras oficiales. Después está el elemento más crudo de todos. Se multiplican todos los días las personas que revisan los contenedores verdes. Más chicos en los comedores escolares y populares, más desocupados por la recesión, más demanda de ayuda social. Eso es un dato de la realidad que sólo puede negar un necio. Se agudiza en las grandes ciudades, pero acá no estamos exentos.

Todas las roscas, la rosca

Los medios masivos y la mayoría de los dirigentes están en la rosca. Suenan candidatos en todos los espacios para las elecciones del 2019. La gente no sabe cómo llegar a la semana que viene, y la rosca sólo discute el año que viene. La política debe estar al servicio de las necesidades colectivas, no al servicio de mi grupo de amigos y parientes. Desde luego, hay matices, y los que tienen los pies en el barro conviven con la cruda realidad que se vuelve cada día más compleja. Los medios masivos hacen un espectáculo de todo. Los aportantes truchos sacudieron el discurso de transparencia con el que llegó Cambiemos al poder. Rápido de reflejos, el Grupo Clarín desnudó que el peronismo entrerriano también tenía sus aportantes truchos. Sin embargo, hacía falta algo más espectacular en la agenda, y aparecieron los cuadernos de las coimas. Viene midiendo bien el rating, pero en la página 22 del cuaderno 7 “Rivadavia tapa dura” de Centeno, el remisero de los bolsos con plata, aparece Ángelo Calcaterra, el primo de Macri que le compró la empresa ‘Iecsa’ a los Macri; y después se la vendió al amigo de Mauricio llamado Marcelo Mindlin, quien ahora hace plata con los tarifazos de energía. Esa empresa tan cercana a la familia del presidente, es una de las firmas que más licitaciones agarró con Julio De Vido. “En el mismo lodo, todos manoseados”. Los dirigentes de arriba, se bañan en el mismo chiquero, y abajo la gente revuelve la basura para encontrar comida.

La deuda externa y la deuda interna

Hace dieciocho años, el Juez Ballestero reconoció que la Deuda Externa era una estafa al pueblo argentino. Como escribimos en la columna anterior, la persona que desnudó eso fue el periodista Alejandro Olmos. A pesar de ese fallo y de toda la evidencia, ningún gobierno investigó esto. Cuando no hay crisis económica no se nota, pero la mayor parte de los recursos del Presupuesto Nacional se destinan a pagar esa deuda de la cual la gente nunca ve un peso. La fiesta de los bancos, gobierne quien gobierne, nunca termina. Sin embargo, desde que gobierna Cambiemos, el endeudamiento externo alcanzó un ritmo fabuloso. Y habiendo una crisis social como la que se puede ver en una recorrida por la ciudad, ni un solo peso de esa deuda se destina a las necesidades de la gente. ¿Para qué se usa ese dineral que le pidieron al FMI y se lo quieren hacer pagar a los nietos de nuestros nietos? Subastas del Banco Central, Lebac, Lete, y todos los nombres que asume la timba financiera. Los comedores escolares hacen malabares para atender la demanda creciente, y todos los días se rifan dólares que se fugan al exterior. Hoy nos dicen que tenemos que pagar la fiesta del kirchnerismo.  ¿Mañana nos van a decir que tenemos que pagar la fiesta del mejor equipo económico de los últimos 50 años? Si siguen tirando de la cuerda, tal vez algún día el pueblo se canse de pagar fiestas ajenas.