La revista «El Gráfico» recordó la llegada de Ramón Medina Bello a Racing en 1987

Hace unos días atrás la revista deportiva "El Gráfico" recordó una de sus entrevistas más leídas de 1987, titulada "Hermosa novela de un joven pobre" al gualeyo Ramón Medina Bello.

«El Gráfico» acompañó sin lugar a dudas más de una charla en alguna mesa familiar de un domingo, fue la clásica revista deportiva argentina, nacida como publicación semanal en mayo de 1919 (hasta el año 2002), y que se publicó por última vez en enero de 2018. Tuvo una tirada que ronda los 23.000 ejemplares. En la actualidad continúa reviviendo el deporte de todos los tiempos desde su sitio web www.elgrafico.com.ar/

El pasado jueves 25 de abril, la revista compartió una entrevista titulada «Hermosa novela de un joven pobre», realizada por el periodista Rodolfo Pioviera al por aquel entonces joven Ramon Ismael Medina Bello.

En la foto el «Mencho» le ceba un mate a Tita en la concentración de Racing. Ambos vivían en el estadio. Como muchos otros el joven gualeyo había llegado del interior con un gran sueño: triunfar en el fútbol.

GualeguayHoy comparte parte de aquella historia del crack local en sus primeros pasos después de despedirse del Club Urquiza y llegar a Racing de Avellaneda.

«Está acostumbrado a luchar, a no perder nunca la esperanza al trabajo, al desgaste. Y todo esto, que tiene que ver con su vida misma, con su infancia y adolescencia en Gualeguay, Ramón Ismael Medina Bello lo refleja en la cancha. Porque esa pelota que corre delante suyo también es aquella oportunidad que busca su familia en el estero entrerriano. Por eso ese pique, ese enganche, esa fuerza. Ya quedó atrás el rival desairado. Y Ramón no lo piensa dos veces. Sigue adelante, ahora con la pelota, ahora con su oportunidad» relata el primer párrafo de la nota de El Gráfico.

Y continúa, «Tiene seis hermanos. Él es el mayor y sólo tiene 21 años. A su madre la imaginamos con toda la sencillez del delantal y el batón, y sus 37 años doblemente vividos en partos y sacrificios. ¿No es así Carmen Ramona Bustamante? Y a su padre, indoblegable allá en el puesto de la estancia, vigilando los animales, peleando con las garrapatas. Aunque ahora Ramón (51) se gane su salario como empleado de la Municipalidad» escribía Rodolfo Pioviera en 1987.

«Yo soy criado en el campo. Ahí le daba una mano a mi padre. El curaba los animales. Yo le ayudaba a tenerlos quietos…»

Al Mencho lo caracterizaban como macizo, de ojos pequeños, de pocas palabras. Con piel de arcilla, casi sin gestos. Del momento de probarse en Racing declara:

«Me tomó la prueba Hugo Zarich, me acuerdo. Dijo que anduve bien y que me iban a llamar en un mes. Pero no me llamaron…»

Pasó un mes, otro más. Ramón se había hecho las ilusiones del caso, aunque no es amigo de fantasear.

«Estaba a la espera de ese llamado, pero no me puse loco. No hice proyectos ni nada. Quería venir a Racing y mis planes terminaban allí. Sé que otros muchachos, en mi lugar, ya se hubieran imaginado jugando en la primera… Pero yo, no. Soy así. Me gustan las cosas bien concretas. Reales».

El llamado, finalmente, llegó. Y a partir de entonces la historia se acelera. Goleador en la cuarta división y en la tercera: 45 en total. El debut en primera frente al Wanderers en un amistoso jugado en la cancha de River. Y el gran debut por el campeonato oficial, frente a River: 1-1 y su primer gol.

«Estaba muy nervioso en ese partido. Toda esa gente en las tribunas y enfrente nada menos que River. Por suerte hice un gol… no lo podía creer. Mi primer partido y haciendo un gol. Pensé en mi familia, allá en Gualeguay. Lo felices que debían estar…» le dice Ramón a El Gráfico.

Se fue afirmando poco a poco en la primera división. Pese al servicio militar, a su juventud, a la desesperación de Racing…


Medina Bello ante Boca, esquivando a Cuciuffo.

—»Comencé a jugar bien a partir de la Liguilla. Fue muy importante Basile en todo esto. Me aconsejó muy bien. También el «Panadero» Díaz. Y todos los muchachos. Basile me decía que juegue sin miedos. Que patee al arco más seguido y desde fuera del área. Que yo le pego fuerte. Que no tenga miedo si la pelota se va afuera. Que insista. Que tengo todo su apoyo… Para mí esto es muy importante. Desde que Basile me dio esa confianza, juego mejor. También me pide que encare siempre para el arco contrario. Y yo le hago caso».

Ante la respuesta, el periodista indaga un poco más. «Evidentemente da buenos resultados. ¿Notás que vas mejorando, incorporando cosas? ¿Qué te falta todavía?»

«Voy mejorando, creo que sí. Ahora le pego mejor que antes con la zurda. Casi, casi te diría que le pego con las dos piernas. Me falta definir mejor».

«¿Tener más serenidad?»

«Serenidad, eso es. Me falta serenidad».

«¿Y eso cómo se consigue?»

«No sé, jugando, supongo, con más experiencia«

Racing

«Quiero ser campeón con Racing. Es lo que más quiero. Y aunque falta mucho para que termine el campeonato, por lo menos podemos decir que estamos en la lucha por el título, y eso ya es mucho».

El Mencho por aquel entonces no tenía casa, no tenía auto. Vivía en la concentración de Racing, en la cancha. En la misma habitación con Daniel Quintana y Fernando Cejas, dos entrerrianos de Gualeguay, también.

El hincha de Racing escuchó alguna vez hablar de la concentración. Está debajo del estadio, dando casi toda la vuelta a partir del vestuario local. Es el sitio que destina el club para los pibes que llegan del interior, mientras se van haciendo un futuro. Allí una docena de muchachos compartían el almuerzo, el desayuno, el mate, la televisión, los juegos de cartas. Y también las confesiones más íntimas, esas que hablan de sus proyectos, sus grandes sueños, que muchas veces quedan en el camino.

Gualeguay y su familia

«Tengo la gran ilusión de comprarle una casa a mis padres, allá en Gualeguay. Ellos tienen una, pero queda muy cerca del río y cada vez que hay una creciente se inunda todo».

— «Extraño mucho, pero ya estoy acostumbrado. Al primer mes que vine a Buenos Aires me quería volver, largar todo. Pero mis viejos me aconsejaron: quedate, quedate que es tu oportunidad. Les hice caso y aquí estoy. En la primera de Racing».

«Voy cada quince días. En Gualeguay están locos conmigo. La gente me para por la calle. ¿Sabías que Burruchaga también es de allá? Bueno, ahora todo el pueblo se hizo de Racing. Ahora me conocen todos, firmo autógrafos».