La importancia de saber Lengua de Señas en Argentina

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en el país 1 de cada 3 niños recién nacidos tiene algún grado de hipoacusia

El Ministerio de Salud de la Nación considera que la discapacidad auditiva constituye el 18% de las incapacidades existentes en la Argentina. Esta se reparte en un 86,6% de dificultades auditivas y un 13,4% corresponden a sorderas.

Al igual que en el resto del mundo, 1 a 3 de cada 1.000 nacidos vivos tienen algún grado de hipoacusia y en el país, anualmente, afecta aproximadamente a entre 700 y 2.100 niños.

La mayoría de las personas sordas elige la Lengua de Señas como medio de comunicación, ya que es un idioma que utiliza el canal visual, el cuerpo, los rasgos faciales, el espacio y otros elementos que forman su gramática y permiten organizar las oraciones y el discurso. En Argentina, como en todos los países, existe una lengua de señas propia con sus particularidades y rasgos característicos.

“Para la comunidad sorda es fundamental que las personas oyentes puedan incluir la lengua de señas,  de este modo se evitaría la exclusión y el aislamiento que atraviesan las personas con discapacidad auditiva”, explicó la técnica Liliana Riarte, Directora del curso de Lengua de Señas orientada al ámbito de la salud dictada en el Instituto Universitario Hospital Italiano de Buenos Aires.

Para la especialista, en la actualidad se presentan desfasajes y algunas contradicciones en la comunicación con las personas hipoacúsicas en la vida cotidiana. “De alguna manera, se da por sentado que la lecto-escritura que manejan las personas sordas es fluída y eso facilita la comunicación. Pero lamentablemente,  al ser distinta la estructura gramatical de lengua de señas y el castellano, se presentan «baches» en la claridad de la comunicación. Por eso la importancia”, expresó.

La Lengua de Señas no es universal

Este es uno de los mitos más persistentes acerca de la Lengua de Señas es la creencia de su carácter universal. En principio, en esta creencia subyace la idea errónea de que los signos gestuales son representaciones miméticas de objetos y eventos de la realidad y que, por lo tanto, pueden ser universalmente comprendidos. Esto implica, en primer lugar, considerar que todos los signos gestuales son icónicos –de hecho no es así – y ajenos a las diferencias culturales de sus usuarios y, en segundo lugar, afirmar que están limitados a la expresión de conceptos concretos y pictóricos.

Toda lengua natural surge y evoluciona en función de las necesidades de sus usuarios y en estrecha relación con la cultura de cada comunidad.


Patricia Sosa – Himno nacional argentino (con lenguaje de señas)