Guille Freyre mano a mano con Sergio Hernández

El periodista gualeyo realizó una entrevista mano a mano con el entrenador de la Selección Argentina, Sergio “Oveja” Hernández. Le pedimos que nos cuente la experiencia.

Guillermo Freyre es un hombre de radio. Multifacético, puede manejar los controles, hacer sonar su voz potente y editar un audio de alguna entrevista, entre tantas cosas que se hacen todos los días en la Radio de la UNER. Además de sus condiciones como periodista, es notoria su pasión y sus vastos conocimientos sobre básquet. Pese a que vive en Concepción del Uruguay, su fanatismo por BH trasciende las fronteras del tiempo y el espacio. Por tal motivo, nos imaginamos la importancia de haber entrevistado al entrenador más ganador de la historia de la selección argentina. El marco de la charla fue el auditorio “Carlos María Scelzi” de Concepción del Uruguay. Guillermo Freyre estuvo mano a mano con Sergio Hernández, el entrenador del seleccionado argentino de básquetbol. Le pedimos que nos hable de la experiencia: “La charla fue organizada en conjunto por Eneba, que es la escuela de entrenadores de básquet de Argentina, junto con la Municipalidad de Concepción del Uruguay. Fue abierta al público, con un Sergio Hernández descontracturado, que habló de todos los temas”, arrancó. Luego, dio un breve resumen: “Arrancamos en sus comienzos con el básquetbol. A los quince años le ofrecieron ser entrenador de mini básquet de los chiquitos del club, y le encantó. Ahí mismo les dijo a los padres que quería ser entrenador y le dijeron que lo haga, pero que lo haga en serio. Anduvo como trotamundos, hasta que lo vio Julio Lamas (quien también dirigió a la selección) y se lo llevó a Cañada de Gómez. Después fue a Bahía Blanca y empieza a dirigir equipos como entrenador principal”, enumeró. También hubo lugar para el humor: “Recorrió su trayectoria, el título con Estudiantes de Olavarría con una anécdota muy divertida. Al día siguiente de ser campeón, fue a llevar a sus hijos a un colegio de curas y se le abalanzaron todos los chicos. El propio cura que dirigía el colegio se le acercó a saludarlo, se sacó una boina que tenía y mostró una vincha de estudiantes campeón. Ahí dimensionó lo que era ser campeón de la Liga Nacional”, comentó Freyre. No fue el único que pudo dialogar con él: “Habló de la importancia de los jugadores que tuvo y del liderazgo. Hubo preguntas del auditorio por parte de Gabi Díaz que es coordinador y entrenador de las formativas de Central de Gualeguaychú y de Raimundo Legaria, ex jugador de Central, quien fue campeón con él en Peñarol. A través de videos participaron el entrerriano Paolo Quinteros, actualmente, en Regatas de Corrientes; Gonzalo García que es el principal asistente técnico que tiene y Facundo Campazo, base de la selección argentina”, describió. Un verdadero lujo el que se dio Guillermo: “Estuvo muy lindo, casi lleno, y al final, el intendente José Lauritto le entregó una placa. También reconocieron a Carlos Álvarez, Presidente de la Federación Entrerriana de Básquet y a Leo Costas, que es el entrenador femenina de básquetbol”. Le preguntamos cómo se sintió ante la experiencia: “Lo había visto en entrevistas, en Paraná hace cuatro años en otra clínica de básquetbol pero no había tenido la posibilidad de hablar mano a mano con él. Fue superador. Y en el backstage muy copado también; de hecho, le pregunté: ¿Hablamos de todo? Sí, por supuesto, hablamos de todo, dale para adelante, hacé tu trabajo tranqui, nada para ocultar. Muy accesible, muy macanudo”, cerró.

Algunas frases de Hernández

– ¿Por qué le dicen “oveja”?
«Cuando estaba en el club Villa Mitre, en Bahía Blanca, tenía los pelos que parecían resortes. Usaba el pelo largo, y un chiquito de la categoría mini, más chico que yo, de nombre Hugo Maceratesi, empezó a decir que parecía una oveja». Aunque el look cambió, el sobrenombre resistió al tiempo.

Sobre la Generación Dorada como ejemplo: «La Generación Dorada, para mí, tenía como su mayor potencial el aceptar la derrota como parte del juego. Cuando vos logras aceptar el fracaso como parte de algo, te ponés mucho más peligroso. Estos tipos se te plantaban en una cancha y te decían “acá estoy, a ver si sos tan bueno”.

Sobre su dimensión como entrenador: «Cuando se menciona todo lo que gané pienso que se está hablando de otra persona. No por lo que gané, sino por la cantidad de cosas que nunca imaginé que iba a vivir. Mil quinientos partidos dirigidos, veinte títulos, tres Juegos Olímpicos, dos Mundiales. Ese soy yo. Un tipo que no entiende cómo vivió todo lo que vivió. Nunca lo imaginé, porque no soy un soñador. Parezco un soñador pero soy bastante pragmático. Voy viviendo el día a día. Y muchas cosas de las que me pasan, yo pensaba que eran para otros».


Fotos Alberto Plomada Bonvín