Es la galleta, muchachos

Gualeguay Hoy analizó la evolución de la inflación en el alimento central de nuestra cultura y la comparó con los sueldos en las principales actividades económicas. Un botón de muestra de la realidad que viven los trabajadores todos los días.

Pocas cosas más nuestras que la Galleta. Los artistas, el tenis criollo y la originalidad del Corso, también forman parte de la propia identidad, junto con otras cosas en las que no queremos reconocernos. Volviendo a esta nota, la galleta además de ser parte de nuestro ADN, es la comida fundamental de la mesa de los gualeyos. Centenares de gurises, desayunan y cenan galleta, y en el medio resuelven un almuerzo en algún comedor comunitario, escuela o donde se les tienda una mano. Todos los días, recrean la jornada del Odiseo de Manauta, buscándose la vida de mil maneras. Esa es la realidad, y con matices, para algunos sectores ha sido la misma realidad desde hace cuarenta años o más. Por tal motivo, el precio de la galleta, la capacidad de compra de galleta, es un dato fundamental para comprender la economía doméstica de nuestros vecinos. Especialmente, de los más necesitados.

El precio de la Galleta
La devaluación del dólar, el aumento de los combustibles y el tarifazo, forman la combinación explosiva que disparó el precio de la harina. En enero, la bolsa de harina costaba en promedio 280 pesos. Desde mayo, aproximadamente, se consigue una bolsa de harina a 680 pesos, aproximadamente. Esto representa en lo que va del año, un aumento muy superior al cien por ciento. Ni hablar del peso de los tarifazos para las panaderías locales. Una de ellas, pasó de pagar seiscientos pesos de gas, a pagar cuatro mil. Otros insumos como la margarina, han incrementado su costo en el mismo ritmo o más, pero no afectan la galleta, que es el tema del que nos ocupamos.

Galleta en enero 25 pesos en promedio
Galleta en mayo 40 pesos en promedio
Variación: aumento del 60%

Estos números son sin contar lo que puede provocar la última gran devaluación. Todos los panaderos consultados abren el paraguas afirmando que vendrán nuevos aumentos. Cae de maduro, ya que la galleta aumentó un promedio del sesenta por ciento y los insumos y los servicios mucho más.

Evolución de los salarios
Todo lo dicho, no tiene valor si no lo comparamos con los sueldos. Vamos a analizar el promedio de aumento (desde enero a mayo , no todo el acuerdo paritario) de las principales actividades privadas, los trabajadores estatales y la asignación universal por hijo. Este último dato es central porque la cobran los sectores más postergados.

Bancarios 15%
Uocra (trabajadores de la construcción) 10%
Petroleros 7,5%
Comercio 10%
Remiseros (agremiados) 10%
Carne 7,5%
Camioneros (en negociación)
Docentes 8%
Estatales 8% (por Decreto, todavía en negociación pariatia)
Asignación Universal por Hijo 5,7% (El monto total es de 1.493 pesos de bolsillo en el mes de mayo).

Como se puede observar, no hay convenio privado ni estatal que haya subido al ritmo de la galleta. Todo un dato de la economía doméstica que debe tenerse en cuenta.

Es la galleta, muchachos
Durante la campaña electoral que enfrentó a Cliton y Bush en Estados Unidos, la frase “es la economía, estúpido” (the economy, stupid), fue una estrategia electoral de Clinton para correr el eje de la campaña, que estaba muy centrado en la política exterior. Estos datos que nosotros detallamos, son parte de la economía popular, la que afecta al vecino de a pie. Estos sueldos son cobrados por votantes de Cambiemos, del Frente para la Victoria y por personas que eligieron otra opción o no votaron. Va mucho más allá de la grieta el problema. El gobernador peronista paga un aumento por debajo de la inflación y el ministro de trabajo de Cambiemos pelea por paritarias por debajo de la inflación. Si no atendemos este problema, nos va a explotar en la cara. La necesidad no tiene bandera ni ideología. Si hay “hermanos nuestros”, como dijera Juanele, que no pueden comprar galleta, estamos en un problema. Todos.