Elecciones legislativas 2017

Si pensamos que son unos genios cuando votan lo que yo quiero, y unos estúpidos cuando no lo hacen, somos antes que nada, soberbios, y lo que es peor, no comprendemos la realidad.

Lo que dejaron los resultados

Se fueron las legislativas. Las lecturas pueden ser muchas pero la realidad es una sola. Antes que nada, es importante destacar que desde Gualeguay Hoy se respeta al votante, al ciudadano que decidió ejercer su derecho democrático. La gente siempre es la misma. Es el mismo pueblo el que enfrentó a la dictadura, votó a Alfonsín, a Menem dos veces, a De la Rúa, votó en blanco, votó a Néstor, dos veces a Cristina, castigó con De Narváez o con Massa, votó a Macri y ahora le ratificó su apoyo a Cambiemos. El pueblo es siempre el mismo, lo que cambia es la situación política y la situación económica, fundamentalmente, pero la gente es la misma. Si pensamos que son unos genios cuando votan lo que yo quiero, y unos estúpidos cuando no lo hacen, somos antes que nada, soberbios, y lo que es peor, no comprendemos la realidad.

Data

En primer lugar, están los números fríos, los datos duros de lo que decidió Gualeguay. Sobre un total de 34.764 votantes, más de treinta y tres mil fueron afirmativos. Es decir, que los votos blanco, nulo e impugnado no fueron ni siquiera anecdóticos. El primer elemento, no es menor, teniendo en cuenta comparaciones desacertadas con el 2001. El segundo dato es el triunfo de Cambiemos por 18.754 (55.81%) votos a 12.266 (36.50%) del Frente Justicialista Somos Entre Ríos. Muy relegados y sin poder escapar de la polarización quedaron Nueva Izquierda con 1.368 votos (4.07%) y el Encuentro Social con 1.214 (3.61%). El tercer dato es que Cambiemos en Entre Ríos obtuvo 436.133 votos (52.97%), el Frente Somos Entre Ríos 312.738 (37.98%), Nueva Izquierda 39.122 (4.75%) y el Encuentro Social 35.357 (4.29%). Como se puede observar, la tendencia local es similar a la provincial. A nivel nacional el triunfo de Cambiemos también fue contundente, incluso en importantes bastiones justicialistas. Los cuatro distritos más poblados del país no quedaron afuera de esta tendencia.

La lectura de los números

Lo más difícil del análisis es interpretar qué es lo que dicen esos números. Necesariamente, aquí se impone una lectura subjetiva. La primera de las controversias, parece ser cuánto hay de voto castigo y cuánto de voto respaldo. Aquí me voy a decidir por la salomónica, pero creo que es lógico por el caudal de votos. Semejante masa de votos no puede ser todo castigo al Peronismo, ni todo respaldo a la gestión de Cambiemos. La magnitud del resultado sorprendió tanto a vencedores como a vencidos y así lo dijeron con el micrófono prendido.
Como primera lectura general, entiendo que la gente castigó al peronismo en masa por los casos de corrupción durante las últimas gestiones. Eso no quiere decir que la gente piense que todos los peronistas sean corruptos, ni que en Cambiemos no haya corruptos. Simplemente, esa idea caló hondo, y hay que decirlo, fueron los propios involucrados los que hicieron méritos para que así sea. Es difícil pedirle a la gente que distinga quién metió la mano en la lata y quién no, si los ve en la misma boleta.
La polarización fue un factor importante, y que, personalmente, entiendo que beneficia mucho a Cambiemos. Polarizar con el kirchnerismo es negocio, porque el piso de imagen negativa de Cristina y algunos de sus compañeros de militancia es muy alto (es justo decirlo: el de imagen positiva también es alto). Polarizar entre lo “nuevo” y lo “viejo” fue una estrategia electoral acertada. La única alternativa visible al kirchnerismo fue Cambiemos. Las otras quedaron muy relegadas en la consideración del electorado.
La división del peronismo es un elemento que no se puede dejar de señalar. Los personalismos son un arma de doble filo, por esto que señalamos en Cristina, y es que tienen pisos de imagen positiva y negativa muy altos. Históricamente, el peronismo fue “muy cruel con la derrota”, parafraseando a Jorge Asís. De todas maneras, los tres millones y medio de votos que sacó Cristina en Buenos Aires le permitirían ser gobernadora de más de una provincia al mismo tiempo. No es un dato menor, y eso pone al peronismo en una encrucijada.
Otro elemento que no se puede soslayar es la situación económica. Una de las mayores sorpresas del resultado tiene que ver con lo que vive el hombre de la calle, el que la pelea todos los días para llenar la olla. Toda la oposición (y más de un referente de Cambiemos) pensaban que la situación económica era un factor que le jugaba muy en contra al oficialismo. Sin embargo, perdemos de vista que muchas personas entienden que la crisis no comenzó en diciembre de 2015 (Decía Cristina en 2012 al hablar de la crisis : «No nos caímos, el que se cae es el mundo sobre nosotros»). Tal vez, algunos votantes de Cambiemos entienden que el kirchnerismo es sino responsable, por lo menos coautor de esta crisis que todavía estamos viviendo.
Bueno, pero aunque no lo hayamos votado, algo debe haber hecho Cambiemos para sacar semejante masa de votos. Hasta ahora, nos centramos más que nada en el castigo. Bien, pero qué fue lo que premió la gente. Antes que nada, un sector de la sociedad le ha dado un respaldo a la gestión y quiere que termine su mandato con un espaldarazo. Hay una esperanza en lo nuevo que gobierna (aunque no todos sean tan nuevos) y eso no se puede negar. Tampoco es menor el fabuloso trabajo del marketing de Cambiemos. Se les puede criticar la ética, pero de ninguna manera la capacidad de interpretar lo que quiere el electorado, en qué plataforma o red social compartirlo, en qué formato, con qué extensión, colores, etcétera. Así como el kirchnerismo tuvo genios de la comunicación trabajando en la construcción de un discurso que caló muy hondo, no se debe subestimar a los cráneos que han venido a instalar esta idea de esperanza y alegría ante todo.

Gualeguay Hoy

Estas fueron elecciones nacionales. Se elegían representantes de la provincia para el Congreso. De todas maneras, no podemos dejar de poner la lupa sobre la realidad local. No vamos a hacer un extenso análisis porque entendemos que algunas cosas son el reflejo de lo nacional. Los dos partidos tradicionales (PJ y UCR) no fueron el epicentro de los festejos. Esto es histórico. No sólo el peronismo está dividido. Porque por el lado de los vencidos, está claro que hubo dos centros de referencia: uno en la casa del partido y otro en calle San Antonio. También es evidente que las cosas entre los referentes, los que ocupan espacios de poder y espacios de representación no están del todo bien, y que en este estado de dispersión no pueden disputar el poder. Pero del lado de los vencedores tampoco pueden dar cátedra de unidad. Más allá de los dos festejos, esto no comenzó en estas elecciones. Hace poco se vio en la disputa por la sucesión de Casiano Otaegui en el Concejo Deliberante, y se ve en declaraciones periodísticas, actos, actividades, etcétera. Dentro de Cambiemos conviven referentes del PRO, radicales, peronistas y algunos que son nuevos en política. Esta pluralidad que para muchas cosas es muy redituable, es un foco de permanentes conflictos. Pueden ganar muchas elecciones más, nadie lo discute. Pero también, como se dice popularmente, pueden “chocar la calesita” de tantos barquinazos.

La agenda del lunes

Se fueron los telegramas, los recuentos, pero la vida continúa. Algunos personajes que viven de la rosca, se sentirán vacíos por los próximos dos años. Pero la agenda de la gente no se toma vacaciones ni feriados. ¿Cuál es esa agenda? Nuestra ciudad necesita fuentes de trabajo genuinas y duraderas. No podemos perder de vista a los trabajadores de Feersa hasta que encuentren una solución definitiva. Los gualeyos necesitan que se concreten los planes de viviendas anunciados. Hay un déficit de vivienda que se arrastra de muchos años pero que no puede esperar más. Los productores necesitan caminos transitables para poder trabajar. Está muy bien decir de quién es la culpa, pero tenemos que trabajar en la solución. Los productores necesitan protección contra las importaciones indiscriminadas, y los pequeños y medianos campesinos quedarse en la tierra y trabajar. Los vecinos merecen vivir en una sociedad segura, las mujeres no sufrir más casos de acoso ni violencia, y las que lo sufren tienen que contar con un Estado muy presente. Debemos levantar una barrera contra el narcotráfico, caiga quien caiga. También hay muchos interrogantes. Algunos urgentes y que atraviesan todo el país, como ¿Qué le pasó a Santiago Maldonado? Otros llevan décadas sin respuesta y son más autóctonos ¿Qué le falta a Gualeguay para dar el gran salto? Concluyendo, lo cierto es que la gente dio un fuerte respaldo al Gobierno, y esto antes que un cheque en blanco es una gran responsabilidad. Si se dejan seducir por el éxito y pecan de soberbios, puede que la historia se repita como farsa.