El problema del agua es un problema político

En esta nota de opinión hablamos de la contaminación del agua, de la utilización partidaria del tema, del mal uso de la palabra política y de nuestra realidad. Un poco de historia y un poco de actualidad.

Empecemos por lo importante. Hay un problema. Hace algunos días, los vecinos del B° 17 de octubre nos explotaron el teléfono con mensajes a los periodistas diciendo que el agua estaba contaminada. Así como en una denuncia de abuso, siempre lo lógico es creerle a la mujer; en un reclamo ciudadano, los que tienen la razón hasta que se demuestre lo contrario son los vecinos. Cientos de personas, especialmente niños, sufrieron cuadros de gastroenteritis. Eso es lo central, lo urgente, lo que nos tiene que ocupar a todos, antes que nada. Hay que atender eso y resolverlo, a cualquier precio. Lo importante no es amortiguar el golpe ni salir a pegar para sumar votos. Debe ser primordial atender las necesidades de los vecinos. Esa es la responsabilidad que tienen el Estado nacional, provincial y municipal.

Conferencias y comunicados

Algunos se preguntan por qué la gente está paranoica. Entre el viernes y el martes hicieron dos conferencias de prensa y muchos comunicados. Provincia y el Municipio. No transmiten seguridad porque han dado mensajes contradictorios. Primero, hubo quienes afirmaron que no era el agua, pero reconocieron más casos del B° 17 de octubre. Después vino gente del Ministerio de Salud y repartieron agua. Después, desde Provincia viralizaron la carta de la Ministra de Salud Sonia Velázquez a Federico Bogdan en la que asegura que el problema está en el agua y le exige al Intendente que garantice el servicio. Finalmente, llegamos a la conferencia de esta mañana, en la que algunos todavía dicen que no hay resultados, otros dicen que toman agua, otros dicen que reparten pastillas potabilizadoras, otros reconocen que están trabajando como si el problema fuera el agua, y tantas otras cosas. Los funcionarios no están garantizando la tranquilidad de la gente, porque no hay un mensaje claro. Un sector quiere amortiguar el chirlo y el otro quiere pegar. La gente está en el medio y a pocos parece importarle.

Un problema político

¿Por qué es un problema político? Porque hay una negligencia de los que han ocupado cargos públicos en los últimos cuarenta años, por lo menos, especialmente, desde la Dictadura Militar, para que los vecinos vivan como viven. La situación de precariedad no se construyó en los últimos tres años, pero, claramente, con ajuste y deuda externa, no se resuelven ni las necesidades de la gente ni la deuda interna. Vamos de mal en peor, esa es la realidad que se puede palpar en la calle. Los que no aprovecharon la bonanza económica para resolver problemas estructurales son responsables. Los que prometieron Gilda y joda para todos, y hoy nos dicen que estamos en terapia intensiva pero que lo peor no llegó, también son responsables. El que ocupa cargos públicos, a nivel nacional, provincial y local, como su nombre lo indica, se tiene que hacer CARGO. Basta de llorar, el hambre y las necesidades no pueden esperar a que lleguemos al final de túnel del terror.

Aclaración final

Hay todo un discurso dando vuelta de que la política es mala. Se confunde política, con partido, funcionario con militante. No es todo igual, y esa confusión no es inocente. Giovanni Reale y Darío Antiseri nos dicen: “Aristóteles define al hombre como animal político (es decir, no como animal que se limita a vivir en sociedad, sino como animal que vive en una sociedad políticamente organizada), y escribe textualmente: ‘Quien no puede entrar a formar parte de una comunidad, quien no tenga necesidad de nada y se baste a sí mismo, no es parte de la ciudad, es una fiera o un Dios’”.

Una cosa es que no se usen las necesidades de la gente para el propio partido, para el propio beneficio, para medir más en las encuestas, etcétera. Pero el que dice que no vino a hacer política y es funcionario, le pedimos que se vuelva a la casa. Porque la única forma de resolver los problemas de la gente, es a través de la política. Un consejo para todos: Menos rosca y más política.