Construir desde el escrache

Rodrigo Eguillor es el nombre del pibe acusado de abuso por docenas de mujeres en redes sociales. ¿Por qué es importante el escrache?

Tengo que empezar diciendo que me alegra mucho que esto pase. Por supuesto que no hablo de las situaciones de violencia, todo lo contrario. Hago referencia a que me alegra que la sociedad esté despertando, y que se escrache a este tipo de machitos. Primero es importante no idealizar, el macho no es sólo el tipo de otra generación que “se crió así” como Cacho Castaña o Gustavo Cordera. Los machitos violentos no tienen edad establecida. Son los pibes de 20, los de 30, los de 50 y los 80. Todo hombre violento debe ser escrachado. ¿Por qué? Porque si no, no pasa nada, y tiene que pasar. Se tienen que dejar de matar mujeres, tiene que dejar de haber mujeres violentadas por el simple hecho de ser mujeres. Tienen que entender que el ser hombre no te da ningún derecho por sobre el sexo opuesto.

Replicar los escraches de este tipo de actos genera que más mujeres se animen a denunciar, que pierdan el miedo. Lamentablemente, es probable que haya tipos que nunca entiendan que la mujer no les pertenece, que no pueden hacer con ella lo que quieran, pero por lo menos van a pensar tres veces antes de volver a ser violentos con una mujer. Porque van a saber que pueden terminar así, como Rodrigo Eguillor, escrachado en todo el país. Y quizás eso los contenga.

Alguno podrá decir que en este país cualquier persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario, y sí, tiene razón. Felicitaciones por aprender algo en la escuela. Pero ya que vamos a entrar en ese tema quiero preguntarle a esa gente, ¿No les resulta algo raro que tantas mujeres acusen a una misma persona? Bueno, entonces hay dos opciones, o ese hombre es un violento posta, o todo fue una casualidad. Me inclino por la primera.

Rompamos con el silencio ante situaciones de violencia. Si te grita, no es normal, si te insulta tampoco. Si te lastima, mucho menos. No es amor. No son cosas de la relación. No va a cambiar, por más que te lo prometa mil veces. No estás sola. Estas más acompañada y empoderada que nunca. Y si queremos una sociedad realmente más inclusiva e igualitaria todos debemos hacer nuestra parte.

Nosotros, los hombres, no podemos vivir en carne propia lo que viven las mujeres. No sentimos miedo cada vez que salimos a la calle y alivio cada vez que llegamos a casa porque estamos vivos. Por supuesto que a diario lo vivimos con nuestras amigas, parejas, familiares y compañeras. Pero no podemos sentir en la piel lo que a ellas les pasa. Y nosotros también tenemos un rol más que importante en este cambio. Tenemos que acompañarlas y luchar junto a ellas, porque la victoria no es de un sexo u otro. Acá el cambio y el progreso hacia la sociedad que soñamos tenemos que construirla entre todos.

«Nunca en mi vida tuve ni medio problema para estar con una piba. Mirá si yo voy a necesitar con esta baby face violarme una mina, encima a esa mina…» La verdad es que no resiste ningún análisis esta frase, cualquier cosa que se diga va a quedar corto para lo que se le quiere decir. Ahora bien, ¿Estamos muy lejos de encontrar a otros pensadores como Rodrigo Eguillor? Yo creo que no, yo creo que están por todos lados y mucho más cerca de lo que pensamos.