Benvenuto y la falta de información

No tiene nada de malo, y es una muestra de humildad decir: “No sabemos nada”

Al momento de redactarse esta nota no se sabe nada del paradero del empresario Omar Benvenuto. Sí se puede afirmar que hace una semana exactamente, el viernes pasado por la tarde, dejó su camioneta en la ruta 12 entre La Garibaldina y los silos de ACA. En el interior había un celular Nextel que utiliza en Buenos Aires, y no había rastros de haber estado con otra persona. Se han hecho rastrillajes e investigaciones en Mansilla, donde debía ir a cerrar un negocio, y no se pudo obtener resultado alguno. Se entrevistó a las personas con las que se reunió en las últimas horas, pero no se obtuvieron, por ahora, precisiones. Nadie llamó pidiendo un rescate, y se sabe que tomaba una medicación, por lo cual cada hora que pasa es crítica. El fiscal de la causa, Dr. Agustín Gianini, trabaja intensamente buscando respuestas. Sus familiares se han constituido como querellantes, para colaborar con la investigación. Ante la falta total de información, la pregunta es: ¿qué es lo que debe hacer el periodista?
Desde este medio incipiente que estamos construyendo, con esfuerzo y mucho respeto, sobretodo, por nuestros lectores, tenemos algunas premisas básicas. En primer lugar, es preferible el silencio que el condicional. Las versiones y los supuestos, en un caso en el que está de por medio la vida de una persona, no colaboran y solamente sirven para llegar más rápido, pero no mejor. También estamos seguros de que no sirve investigar a la víctima, desconfiar de ella, y rodear su figura de dudas. En el momento en el que sea necesario, y tenga que ver con la investigación, se podrá hablar de qué tipo de empresario es y qué tipo de relaciones familiares tiene. Pero no se puede perder de vista que hay una persona desaparecida, y lo primordial es saber qué pasó con Omar Benvenuto. Es la pregunta esencial y todas las demás quedan en segundo plano, por el momento. Es preferible dar pasos seguros que adelantar la marcha hacia un lugar del que no se puede volver. No tiene nada de malo, y es una muestra de humildad decir: “No sabemos nada”.

 

Foto: Uno.