La falta de sensibilidad

La verdad que entre los que intentaron forzar el quórum, los que se sentaban y se levantaban para no quedar pegados, y los que ayer les robaron a los jubilados y hoy se rasgan las vestiduras, todos dieron vergüenza. Mal.

Hace una semana, decíamos que diciembre tiene sus condimentos especiales. También que se estaba jugando fuerte. La verdad es que nos quedamos cortos en todo. Vamos a ser muy cuidadosos con los adjetivos, pero lo de este jueves fue un escándalo mayúsculo. Principalmente, de los funcionarios. Vamos a analizarlo en un orden que no tiene que ver la importancia.

En primer lugar, el Gobierno Nacional hizo un papelón político. Quiso forzar el quórum para votar una ley que le quita recursos a los jubilados y a los niños pobres que cobran la Asignación Universal por Hijo. Eso es una realidad, porque el Gobierno reconoció que necesita pagar un “bono compensatorio”. Y es una realidad, porque si vos sacás plata de una caja, mañana hay menos plata, es así de sencillo. Podemos discutir dónde va esa plata. En parte, viene a la provincia de Entre Ríos, para pagar la fiesta de Urribarri y compañía, que quiso hacer una campaña a presidente con un pelotero en la Costa Atlántica. Eso también es verdad, pero la pregunta es …. ¿No hay otro lugar de dónde sacar la plata? Los sueldos más altos del Estado son los de los asesores de los asesores a los que no se les conoce tarea. Si quieren recortar, ahí pueden hacer una diferencia. Punto y aparte. Otra pregunta: ¿De verdad creen que apretar a los señores feudales que dirigen provincias con el pago o no pago de sueldos, es la nueva política del consenso y el diálogo? Es preocupante que Cambiemos y el PJ con poder estén negociando la plata de jubilados y trabajadores estatales como si fuera un chinchón en el que colás un poquito en cada lado. Y a los diputados peronistas que hace menos de un mes les dijeron a sus votantes que no iban a votar reformas, y ayer dieron quórum, les pregunto: ¿No les da vergüenza? La verdad que entre los que intentaron forzar el quórum, los que se sentaban y se levantaban para no quedar pegados, y los que ayer les robaron a los jubilados y hoy se rasgan las vestiduras, todos dieron vergüenza. Mal.

CC BY-NC-ND 3.0 – M.A.f.I.A.
Ultimo y tal vez lo más importante. Lo dijo Carrió: Bullrich tiene que parar. En el Sur ya tiene dos muertos en el contexto de la represión de las fuerzas de seguridad que dirige. Lo que pasó en la puerta del Congreso fue un escándalo. Hay reporteros gráficos que recibieron balazos de goma; diputados nacionales con gas pimienta en la cara; ni hablemos de las decenas de detenidos que vaya a saber la suerte que corrieron en un contexto de cacería. Videos compartidos en esta era digital que permiten ver a una chica que va caminando por la zona y es abordada por las fuerzas de seguridad con una violencia inusitada. Desde luego, hubo infiltrados y personas que aprovecharon la concentración de gente para cometer delitos. Pero si el Gobierno no hace una lectura correcta de la multitud que se congregó en el Congreso (muchos de ellos, tal vez, votantes de Cambiemos), disconformes con esta Ley indefendible; se va a llevar una mala sorpresa. No se puede gobernar por Facebook y con planillas de Excel. La muerte de una persona es irreversible. Si no toman nota de eso, van a estar complicados.

No tan reflejo

Decíamos hace unos días que hay que ver cómo afecta la escala nacional a nivel local. Hace unos días, la Universidad Católica Argentina (que desde su nombre no puede ser acusada de kirchnerista, ni de piquetera), reveló que el 31% de los argentinos son pobres; y que la mitad de esos pobres son jóvenes y niños. Eso es insostenible, y es ideológicamente indiscutible. Lo dice Albino, lo dice la izquierda, lo dice cualquier persona que tiene los patitos en fila. A su vez, volviendo al tema central de esta columna, si se les quita dinero a los jubilados y a los niños pobres, se les estará quitando dinero en todo el país. Incluido Gualeguay. Nuestro pago chico no es una isla, pero tiene particularidades. Más allá de algunos sectores gremiales, y del esfuerzo de los concejales opositores, el peronismo está en una crisis tal vez mayor que la nacional. El gobierno municipal goza de un reconocimiento que, por el momento, parece encaminarlo hacia una cómoda reelección, y eso que falta mucho tiempo. En caso de que finalice las 150 viviendas, que avanzan a buen ritmo, habrá entregado el doble de unidades que el gobierno anterior. Tiene el “Plan Tené Tu Casa” que le resuelve un problema a los sectores medios, y como valor agregado les permite hacer un acto de entrega por mes. Ha encarado obras de urbanización en algunos barrios que lo demandaban hace años. Les ha dado apoyo económico a los clubes para colaboren con la contención de los jóvenes. Sin embargo, más allá de algunas internas insignificantes, como los propios funcionarios reconocen, dependen de que la billetera de Nación no se cierre. Y ahí son casi convidados de piedra. Porque si no se hace una lectura correcta de la situación, y se decide con sensibilidad quién debe pagar la fiesta, los problemas van a llegar en cadena. Si crece la pobreza, crece el delito, el narcotráfico, la violencia. Es una película que muchos conocemos. Y no queremos repetir.